Sería la situación ideal, ya que en el caso de que el nuevo propietario e inquilino los comprara, no tendrías que mover los muebles del piso, algo muy cómodo. Además, podrás llevarte un dinero extra.
3- Vender los muebles en webs de segunda mano
Si has probado el anterior consejo y, por lo que sea, el propietario o el inquilino decide que prefiere comprar sus propios muebles, otra alternativa es venderlos a través de una página web o tienda especializada, como por ejemplo en milanuncios.
Podrás obtener un beneficio económico gracias a tus muebles y, en la mayoría de ocasiones, los compradores recogerán los muebles de segunda mano adquiridos directamente en tu casa, por lo que no tendrás que trasladarlos.
Para organizarte con tiempo, es necesario que hagas inventario de los muebles que ya no quieres para venderlos en tiendas de segunda mano antes de realizar la mudanza.
Aviso: se trata de un proceso que puede demorarse en el tiempo. Es decir, no suele consistir en poner a vender un mueble y recibir al día siguiente a los compradores en casa para que se lo lleven. Se necesitan algunas semanas o, incluso, meses.
Por esa razón, es clave tener claro antes de mudarnos qué muebles ya no nos interesan para poder adelantarnos y venderlos antes y así evitar su traslado.
4- Solicitar la recogida de muebles a una empresa
Esta última opción es la más cara. Por un lado, existen las empresas de mudanzas y, por otro, las empresas de vaciado de muebles y artículos. Se trata de servicios de vaciado de trastos que envían profesionales a tu vivienda para retirar los muebles y artículos que ya no deseas. Primero, elaboran un presupuesto en función de la cantidad de elementos que deben retirar y, si te parece viable, cargan tus artículos y los retiran.
También, existen algunas empresas que realizan de forma gratuita este servicio, ya que, después de su recogida, se encargan de venderlos. No deberás pagar nada, ya que la propia empresa consigue beneficios a través de la venta de tus muebles.