El calentamiento global está avanzando a pasos agigantados y, con él, numerosos cambios sin precedentes en el clima de todo el mundo. Para hacer frente a esta situación, Bruselas aprobó el pasado 13 de diciembre un segundo paquete de medidas orientadas a cumplir con sus compromisos internacionales referentes al cambio climático.
Entre ellas, destaca una que ha sorprendido tanto al Gobierno español como a sus ciudadanos, que es la de prohibir la venta y el alquiler de viviendas consideradas poco eficientes, a partir del año 2030. A continuación analizamos qué inmuebles se verán afectados por esta medida, y qué consecuencias puede conllevar en el mercado inmobiliario.
¿Qué se considera vivienda eficiente?
Se denomina vivienda eficiente a todos aquellos inmuebles que consumen una baja cantidad de energía externa para cumplir las exigencias normales de habitabilidad de sus ocupantes.
Dicho de otra manera, se consideran eficientes aquellas viviendas que reducen al máximo el consumo innecesario de energía que proviene de recursos no renovables. Para ello, recurre al uso de energías verdes para satisfacer las necesidades de sus habitantes, mediante, la instalación de placas solares, el uso de domótica, el empleo de electrodomésticos e iluminación de bajo consumo, y aislamientos térmicos y acústicos de calidad, entre otros.





