Se dice que una mudanza es una de las experiencias más estresantes que existen, y es que empaquetar toda una casa para trasladarse a un nuevo hogar es todo un reto logístico. Pero con un poco de planificación y la ayuda de profesionales se puede organizar una mudanza sin perder los nervios.
Hay que tener en cuenta que una mudanza tiene también un importante componente emocional: se dejan atrás vivencias y recuerdos y se cierra una etapa para dar comienzo a otra. Cuanto más planificada esté la parte material, más fácil será lidiar también con el factor personal.
10 consejos para una mudanza sin estrés ni agobios
1. Planifica la mudanza con tiempo
En una mudanza es recomendable no improvisar ni dejar las decisiones para el último minuto. Hay que tener en cuenta que los finales y principios de mes suelen ser días de alta demanda. Conocer con tiempo el día elegido permite pedir el día libre en el trabajo o gestionar también el permiso de estacionamiento, si es necesario.
2. Contrata una empresa de mudanzas
Valora qué puedes asumir y qué debes contratar. Una mudanza no es fácil, pero no es lo mismo cuando se trata solo de los objetos personales que de una gran casa totalmente amueblada. Desmontar muebles y trasladar grandes electrodomésticos no está al alcance de cualquiera. Si es necesario, no dudes en contratar una empresa de mudanza de confianza para el transporte de los objetos pesados o de aquellos más frágiles.
3. Ten en cuenta todos los detalles
La empresa de mudanzas debe conocer la cantidad exacta y el tamaño de los muebles y objetos que hay que trasladar. Idealmente realizarán una visita previa para poder comprobar qué tipo de vehículo necesitan, el número de personas y las horas previstas para presupuestar el servicio. Concreta también qué necesitas: no es lo mismo trasladar solamente que empaquetar y desempaquetar todas tus cosas.
Además, hay que comunicarle a la empresa si en alguna de las dos viviendas existen restricciones de tráfico, si es una calle estrecha o peatonal, si hay ascensor o no, la anchura de la escalera y las condiciones de accesibilidad a la vivienda.











Yo, además, pongo un trozo de cinta adhesiva de colores en las cajas, según de que parte de la casa sean. En el nuevo piso, pego cinta adhesiva del color que corresponde en la puerta de cada habitación. Así es más fácil saber dónde debe ir cada caja.