Elegir un seguro de hogar es una decisión acertada y consecuente cuando uno tiene una vivienda en propiedad. Tanto si es tu vivienda habitual, como si la tienes alquilada o es tu segunda residencia, un seguro del hogar te ofrecerá toda la tranquilidad que necesitas. Porque estarán cubiertos gran parte de los daños, desperfectos y accidentes que puedan ocurrir.
Pero, una vez nos hemos decidido a contratar uno, ¿qué debemos tener en cuenta? No todos los seguros del hogar son iguales y dejarnos convencer únicamente por el precio de las cuotas no es una buena decisión. Antes de elegir el seguro del hogar hay que tener en cuenta una serie de cuestiones. No pases ninguna de estas por alto si lo que quieres es contratar un seguro que garantice al máximo la seguridad y el bienestar de los tuyos.
1. La forma de asegurar el contenido
Es importante que sepas que la compañía de seguros puede asegurar el contenido de tu hogar, pero cuando se produce un siniestro hay dos maneras de indemnizar al tomador del seguro. Cuando hay una avería, el importe de la reparación suele reponerse de manera íntegra. Pero, cuando ya no es posible reparar, se puede tasar los daños sobre el valor real o el valor de reposición.
Si el seguro te ofrece el valor real, abonará el importe de ese producto en el mercado en el momento en el que se produce el incidente. Si es valor de reposición, se restaría al valor actual el porcentaje en euros según los años que hayan pasado y su consecuente depreciación. De este modo, recibirías menos dinero que a través de la tasación de daños sobre el valor real.
2. Las exclusiones en el seguro del hogar
La mayor parte de siniestros que se producen en el hogar, sobre todo los más comunes, suelen estar incluidos en las pólizas. Sin embargo, hay que mirar la calidad de la cobertura al detalle, porque no todos los seguros del hogar cubren los mismos siniestros. La mayor parte de veces hay que remitirse a las causas, porque según lo que haya ocurrido, podrías encontrarte con que el seguro no cubre nada.
Pondremos un ejemplo muy común, que es el de los daños por agua. La mayoría están cubiertos, pero en muchos seguros encontrarás exclusiones, como las humedades por condensación, por defectos de construcción del edificio o por lluvias que no hayan sobrepasado una cantidad mínima de litros por hora.
En el caso de otro siniestro común, el de los daños eléctricos, también es importante tener en cuenta que aunque esta cobertura suele estar incluida, no es extraño encontrar letra pequeña, como límites en la indemnización, exclusiones por antigüedad o porque el objeto daño no supera un importe mínimo.
Esto nos recuerda que hay que revisar muy bien el tipo de coberturas del seguro y analizar con detalle las exclusiones, teniendo en cuenta las características del edificio y, cómo no, de su ubicación, meteorología, etcétera.
3. La cobertura de daños estéticos
Puede que no hayas reparado en esta cuestión, pero es una cobertura importante. Imagina que se rompe una baldosa de la cocina y hay que reponerla. Si no hay existencias de ese mismo modelo, el daño estético sería evidente, porque la nueva baldosa no quedaría nada bien en el conjunto. En ese caso, la cobertura de daños estéticos permitiría cambiar todo el suelo de la cocina para que la estética fuera uniforme.
Esto puede aplicarse a cualquier otra parte de la casa, de modo que hay que comprobar si entre las coberturas del seguro está la de daños estéticos.
4. Bienes y enseres al aire libre
Si tienes un jardín o una terraza en casa, debes verificar que tu póliza cubre los siniestros, daños y desperfectos ocasionados al aire libre, ya sea por sustracción o por fenómenos atmosféricos. En cualquier caso, es imprescindible comprobar si el seguro ofrece esta cobertura o solo una de las dos, de manera parcial. Además, hay que comprobar el límite de la indemnización.

5. Dinero, joyas y objetos de especial valor
En caso de hurto o incendio, puede que el dinero, las joyas y objetos de especial valor que tengas en casa desaparezcan o queden completamente dañados. ¿Qué hay que hacer en estos casos? En primer lugar, calcular el valor de todos aquellos objetos de valor que hay en el hogar. Debes hacer lo mismo con los denominados OVE (Objetos de Valor Especial), que pueden ser obras de arte, antigüedades, tapices, alfombras, objetos de metales preciosos, etcétera.
Una vez tengas claro los objetos y el valor, habrá que comprobar si la póliza asegura estos objetos, de modo que si se produjera algún siniestro, su cobertura quedara asegurada al cien por cien.
6. Compensación por robo
Y hablando de robos: antes de contratar cualquier seguro del hogar hay que asegurarse del tipo de cobertura que ofrece frente a robos. En qué circunstancias estarían asegurados tus bienes, qué límite se indicaría para la indemnización y qué tipo de objetos estarían excluidos de la cobertura. Si esta es para ti una cobertura importante, no olvides revisar este apartado en la letra pequeña de tu seguro del hogar. De otro modo, podrías encontrarte con alguna sorpresa desagradable.
7. Accidentes graves
Consideraríamos un accidente grave un incendio o el desprendimiento de una parte de la vivienda, que dejaría la vivienda inhabitable. En realidad, una de las grandes razones por las que es importante tener un seguro es precisamente por esto, puesto que además de sufrir las consecuencias emocionales o físicas del accidente, podrías encontrarte sin un lugar en el que vivir por un tiempo.
La póliza del seguro del hogar suele proporcionar una indemnización para reconstruir la vivienda o sustituir los bienes extraviados. No obstante, conviene asegurarse de ello.
8. Averías en electrodomésticos
Son mucho más frecuentes de lo que nos gustaría y muchos seguros del hogar cubren gran parte de las reparaciones, siempre y cuando no pueda hacerse cargo el fabricante a través de la propia garantía.
Debes tener en cuenta que suelen cubrir averías por alteraciones en la corriente o tormentas eléctricas, pero no el desgaste de las piezas o las averías en equipos de una antigüedad superior a ocho años.
9. Reparaciones en el domicilio
Algunas compañías de seguros han apostado por incluir servicios de reparaciones (e incluso de bricolaje) en sus pólizas, de modo que el asegurado por lo menos tendría cubierto el servicio técnico.
En estos casos hay que comprobar si la sustitución de piezas o elementos también estaría incluida en la cobertura, así como los desplazamientos o mantenimientos periódicos hasta un determinado importe.
10. Coberturas en caso de alquiler
Si has decidido alquilar tu vivienda en propiedad, también puedes contratar un seguro del hogar. Es una buena manera de estar tranquilo y prevenido frente a posibles daños en el inmueble, además de contar con defensa jurídica y asesoramiento legal si se produce algún conflicto.
Si ya tenías contratado un seguro del hogar en tu casa, pero ya no resides en ella porque la has alquilado, asegúrate de comprobar que las coberturas son las mismas y que el seguro puede ofrecerte tranquilidad frente a la presencia de inquilinos.





