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De los más de 26 millones de viviendas que hay en España, 4 millones carecen de cualquier sistema de seguridad, lo que las convierten en objetivos de robo con fuerza.

Como los depredadores, los ladrones estudian el comportamiento de sus “presas”, seleccionan a las más vulnerables y esperan al mejor momento antes de atacarlas. Clasifican a sus víctimas objetivas y para poder identificarlas las señalan con una serie de códigos.

Lo más habitual son las marcas en telefonillos, buzones… Aunque actualmente muchos de estos signos son “fakes” fruto de leyendas urbanas, todavía se sigue utilizando esta metodología delictiva para el asalto de viviendas. Es frecuente encontrar señales como una X (de vacaciones), un triángulo (casa ya robada), un rombo (casa deshabitada) o un círculo (cuidado policía) entre muchas otras. Tras días estudiando el terreno y los hábitos de los inquilinos, los ladrones realizan estas señales con punzones o rotuladores y el código utilizado puede variar entre las diferentes mafias y sus países de origen.

Aunque es la más extendida, no es la única técnica utilizada para marcar a sus víctimas potenciales. Para saber si las viviendas están deshabitadas, en chalets y casas unifamiliares -en estos casos las probabilidades de robo se multiplican-, se coloca una botella de plástico vacía en la entrada, si pasados unos días la botella sigue estando ahí, significa que dentro de la vivienda no hay nadie.

En el caso de las comunidades de vecinos, para asegurarse de que los inquilinos están fuera de los pisos, los cacos pueden dejar una pequeña cinta adhesiva, pegatinas o folletos de publicidad en la puerta; si, transcurrido un tiempo, permanecen ahí, será un indicativo de que nadie ha entrado en días y el escenario perfecto para asaltar la vivienda.

En otras ocasiones, para comprobar si hay alguien dentro de la vivienda y conocer mejor el perfil de sus posibles víctimas, realizan visitas in situ haciéndose pasar por vendedores, repartidores de publicidad, religiosos o, simplemente, fingiendo haberse equivocado. Si disponen de nuestro número de teléfono fijo, pueden realizar llamadas a diferentes horas del día para conocer en qué momentos no hay nadie en casa.

También pueden indicar las características de la vivienda, las horas en las que está vacía, si viven ancianos solos, si hay perros, si disponen de medidas de seguridad … mediante pintadas o pequeños graffitis.

Lo mejor, en caso de encontrar señales sospechosas en nuestra vivienda, es avisar a la policía para que las analice y, una vez realizados sus trabajos, borrarlas de inmediato.