El propietario debe asegurar la vivienda
También es importante el tema del seguro: el propietario debe asegurar el continente y el inquilino el contenido, pero en muchas ocasiones nos encontramos que no hay seguro y cuando se produce un siniestro o se causa un perjuicio a un tercero ninguno quiere hacerse cargo.
Para evitar estas situaciones es importante que el propietario se asegure en el momento de formalizar el contrato de arrendamiento que el inquilino lo suscribe con su propia compañía y así no habrá problemas entre ambas pólizas. En ocasiones nos hemos encontrado que el propietario es quien directamente se lo contrata, pero no es aconsejable.
Se debería contratar un seguro de impago del alquiler
Y, por último, pero no menos importante están los problemas que se generan con los impagos de las rentas y que podemos utilizar para protegernos del impago. Lo habitual es contratar un seguro de impago del alquiler, pero en ocasiones se pide una garantía adicional de varias mensualidades o bien un aval bancario.
El problema de la garantía adicional es que luego el propietario puede ser reacio a devolverla, por lo que no es aconsejable establecer una garantía muy elevada. En el caso de que se solicite, es mejor un aval bancario o, como decíamos, suscribir un seguro de impago de alquileres.
Una última opción para salvar todas estas situaciones es el avalista pero hay que vigilar porque si no se hace correctamente puede ser papel mojado, o bien si no se requiere previamente luego puede haber problemas en el procedimiento judicial.
Para evitar estos problemas con el avalista o fiador en muchos contratos los ponen como arrendatario; buscan ese truco para tener a otra persona que garantice el pago de la renta pero hay que vigilar porque no es correcto y puede producirse una nulidad.