Cuando alguien está en búsqueda de hipoteca recibirá, por parte de las entidades financieras con las que contacte, dos tipos de ofertas: bonificada y no bonificada. ¿Qué significa esto? La oferta bonificada implica, además de la contratación del préstamo hipotecario, la adquisición con la misma entidad de otros productos como el seguro de hogar, el seguro de vida, productos de inversión, fondos de pensiones… y así un sinfín de alternativas que pueden incluso llegar hasta el seguro de coche o la alarma de la vivienda, en función del banco.
Gracias a la contratación de estas ‘vinculaciones’, la oferta estará, como su propio nombre indica, bonificada; es decir, tendrá un tipo de interés menor que la oferta no bonificada (sin productos vinculados). De esta manera, los bancos no obligan al cliente a que contrate esos productos (está prohibido por ley), pero sí les incita a cogerlos al ofrecerles una reducción en los intereses de su hipoteca.





