Cuando queremos hacer reformas para mejorar nuestra casa empleando cerámica, existen diferentes modalidades del revestimiento cerámico para poder garantizar la calidad de la obra. Y entre los requisitos que exige el uso de la cerámica, identificamos cuestiones un poco más técnicas como la regularidad dimensional (planitud); la desviación de nivel, la nivelación, el aplomado y la anchura; o la alineación de las juntas.
Por supuesto, no es necesario que controlemos al 100% todas estas cuestiones, pero sí que es muy conveniente que sepamos al menos de qué se trata cada una para poder supervisar la reforma en cuestión y transmitirle nuestras necesidades a un profesional de confianza. Las detallamos en este artículo.
¿Qué aspectos debemos tener en cuenta al hacer reformas con cerámica?
Uno de los principales aspectos que debemos tener en cuenta es la alineación de las juntas, y en este punto es muy importante insistir en la comprobación: las juntas entre baldosas son una característica importante de la colocación, puesto que no solo influirá en la estética sino en la durabilidad y mantenimiento de las paredes y del suelo de nuestra casa.
Y es que el ancho de las juntas debe ser uniforme y regular, ya que normalmente las juntas deben estar alineadas salvo que, por razones de diseño, sean de forma irregular. Ni qué decir tiene que deberemos prestar especial atención a aquellas juntas que queden a la vista en tu vivienda.
Requisitos que garantizarán la calidad de los revestimientos cerámicos
Regularidad dimensional
Abarca las características de planitud, ausencia de cejas y nivelación para pavimentos aplomados para paredes. Es decir, que no queden desniveles ni salientes, es importante que quede bien realizado.
Uniformidad del aspecto superficial
Se consigue a través de monocolores, destonificados intencionados y otros.
Durabilidad del suelo
Es importante saber el uso que se le va a dar a la zona para elegir la baldosa más adecuada a su función. Es de lo más importante, puesto que de esto dependerá el tener que cambiarlas por un problema a futuro si no se había contemplado.
Aquí entrarán en juego distintos factores, como la capacidad de absorción de tensiones (adecuado diseño de juntas de movimiento, por ejemplo), la resistencia a la abrasión, la resistencia mecánica y a las manchas, la resistencia química y la resistencia a la helada. No es lo mismo un suelo para un interior seco como pueden ser las habitaciones o zonas de estar, que los espacios húmedos que son más exigentes como cocina, baños o suelos para exteriores (terrazas, bajos…)







