“Es verano y la vida es fácil” reza la apertura de la primera estrofa de Summertime, compuesta por George Gershwin y popularizada en la década de 1960 por Ella Fitzgerald, que convirtió a la canción en un hito del jazz. Ciertamente, se dice que el verano y especialmente las vacaciones son un buen momento para ver las cosas de forma más relajada y hacer balance alejados del ritmo frenético en el que vivimos el resto del año. Echando la vista atrás, lo que llevamos de 2021 no ha sido un mal año para el sector inmobiliario, a pesar de estar sufriendo todavía la resaca de la pandemia que sacudió la economía mundial durante el pasado 2020. Mientras la sociedad española se adapta a la llamada “nueva normalidad”, una situación cambiante que de “normal” tiene poco, los primeros síntomas de la recuperación han permitido empezar a ver la luz al final del túnel.
Hubiera sido perfecto poder empezar esta tribuna sin nombrar ni al coronavirus, ni a la pandemia, ni a la crisis sanitaria y económica que originó el virus, pero resulta evidente que desde marzo de 2020 la covid-19 ha sido la gran protagonista y sería imposible hacer un balance del último año sin tenerla presente. Sin duda, el coronavirus llegó y lo puso todo patas arriba, y este último año aún hemos visto como sus consecuencias se hacían palpables. También en el mercado de la vivienda.
Ni burbuja, ni pinchazo
La crisis sanitaria sembró la incertidumbre y el miedo en todos los sectores, y el inmobiliario no fue una excepción. Lo cierto es que resurgió el fantasma de una nueva recesión económica que se llevará por delante al sector, como ocurrió en 2008 con el estallido de la burbuja inmobiliaria. Sin embargo, se atisbaba un escenario diferente: el detonante era una crisis sanitaria y no una financiera, y el sector contaba con unos cimientos más sólidos y una situación más saneada que hacía una década. Por ello, todo parecía advertir una recuperación del sector en forma de “V” y así lo confirmaron los datos. En efecto, la compra de vivienda en España se dinamizó con rapidez en la segunda mitad de 2020 después del desplome sufrido con el inicio del confinamiento.





