En España y en Europa en general la cocina no sólo se asocia meramente al lugar en el que se hace la comida, sino que, cada vez más, se identifica con un espacio de diversión y calidad de vida. Por lo general, la tendencia mayoritaria es que el recorrido entre ésta y las zonas de estar sea fluido y agradable.
Y esto en muchos casos es posible a partir de una buena distribución y ubicación de la cocina, así como con los muebles y los acabados adecuados. Pero ¿cómo debe ser esta distribución? ¿De qué va a depender? Lo analizamos a continuación.
Tener en cuenta en qué zonas generales se divide la cocina
Con el plano ya podemos decidir cuál va a ser la mejor distribución. Generalmente, una cocina se divide en tres sectores indispensables, un triángulo clásico:
- la zona de cocción
- la zona de aguas
- la zona de almacenaje
Cada una de ellas deberá contar con espacio suficiente para poder trabajar cómodamente, pero no deben de estar muy alejadas entre sí; así, los miembros del hogar tendrán todo a mano y evitarán desplazamientos innecesarios.









