Las deudas en una comunidad de vecinos pueden ser una fuente constante de preocupación y conflicto. Cuando algunos propietarios no cumplen con sus obligaciones financieras, los gastos comunes se ven afectados, lo que dificulta la realización de proyectos importantes y el mantenimiento adecuado de las áreas comunes.
Un propietario se considera moroso cuando no se encuentra al día en los pagos que está obligado a hacer a la comunidad de propietarios. Esta deuda puede abarcar tanto las cuotas ordinarias como las derramas extraordinarias. El propietario moroso no podrá hacer uso de su derecho de voto, pero sí podrá asistir a la junta y participar en las deliberaciones.
En este artículo te presentamos algunos consejos prácticos para evitar la morosidad y fomentar un ambiente de colaboración entre los vecinos.





