- La entrada en el ascensor. Se trata de un avance tecnológico que, aunque aumenta la complejidad técnica general del aparato, supone una mejora indispensable en términos de seguridad. Así, los ascensores deberán contar con cédulas de acceso, una especie de línea que detecte la presencia o el movimiento y pueda controlar la apertura o el cierre de puertas, evitando que los usuarios puedan quedar atrapados.
- La centralita de emergencia. Aunque pueda parecer algo lejano, todavía existen muchos ascensores que no cuentan con ese sistema de comunicación bidireccional en la cabina para casos de rescate. Será obligatorio a partir de ahora y deberá estar adaptado además a personas con discapacidad física.
- Nivelación del suelo. Los ascensores deberán estar nivelados, evitando los escalones o reduciéndolos a un mínimo. De este modo, se previenen caídas accidentales por tropiezo o inestabilidad de la superficie.
- Contrapesos exteriores. En el caso de ascensores exteriores o cuyo contrapeso queda al descubierto, será fundamental que estén protegidos debidamente y su sistema de guiado pueda ser inspeccionado durante todo el recorrido. De este modo, se evitan posibles caídas o desprendimientos fatales en los pasos de personas.
- Control de carga. Además de otras modificaciones técnicas menos importantes para el público general, será necesario también introducir un dispositivo de control de carga que detecte el exceso del peso en la cabina para evitar posibles incidentes por este motivo.
- Inspecciones obligatorias. Como novedad, cambian las etiquetas de inspección periódicas (favorable, desfavorable y Fuera de Servicio) de los ascensores. Igualmente, y además de las inspecciones periódicas y oficiales, será obligatoria una nueva en caso de cambio del proveedor de mantenimiento.
Los ascensores tendrán un año para incorporar estos cambios tras una última inspección pública (obligatoria cada 2 y 4 años). Es decir, no tendrán por qué incorporar los cambios este mismo año, sino que su adaptación será obligatoria 12 meses después de la siguiente inspección obligatoria. Salvo incidentes. Porque si se produjera un accidente, tendrían solo 6 meses desde la fecha para acometer estas modificaciones.
Los costes de implementación de estas mejoras, dependiendo de la situación del ascensor, podrían oscilar entre los 2.000 y 30.000 euros. Aunque a priori puedan parecer cantidades elevadas para los vecinos, la buena noticia es que parte de ellas (sobre todo las que superen entre los 5.000 y 15.000 euros) serán financiables, por lo que entidades como Deutsche Bank esperan bastante volumen de este tipo de operaciones.