El término portabilidad es uno de los tecnicismos más empleados por las compañías y los usuarios de telecomunicaciones. Por este motivo, está comenzando a dejar de ser una palabra tan técnica y a convertirse en una de uso habitual.
Para los menos puestos en la materia, la portabilidad es un proceso mediante el cual se gestiona el cambio de una operadora a otra, ya sea en la línea fija, en la línea móvil o en la conexión de Internet.
Los cambios siempre pueden presentar dificultades, pero con información es mucho más sencillo conocer todas las claves sobre la portabilidad.
Portabilidad de línea fija e Internet
Los servicios de telefonía fija y de Internet son considerados por las compañías como los más básicos del hogar. Por este motivo, suelen ir de la mano en la mayoría de ellas, y cuesta encontrar ofertas de Internet sin teléfono fijo.
A la hora de realizar una portabilidad de ambos servicios, deberás estar al tanto de tu compromiso de permanencia, ya que el proceso puede variar en función de cuál sea tu situación.

Las tarifas de fijo e Internet, en la mayoría de casos, suelen contar con 12 meses de compromiso de permanencia. Estas son las dos situaciones en las que podrás encontrarte:
1. Si tienes compromiso de permanencia con tu actual compañía, esta podrá exigirte el pago de una penalización. La cuantía de la misma variará en función de la compañía, del tiempo restante de contrato y de los beneficios obtenidos en la contratación.
2. Si no tienes compromiso de permanencia, eres totalmente libre de cambiar de compañía, por lo que tan solo tendrás que solicitar el cambio.
Portabilidad de línea móvil
El término portabilidad, generalmente suele estar más asociado a los cambios de operadora de telefonía móvil, a pesar de ser un término válido también para el caso del apartado anterior.
Su popularidad viene dada porque hace un tiempo, las portabilidades eran una oportunidad perfecta para cambiar de terminal. Las compañías contaban con grandes descuentos en su catálogo por el simple hecho de cambiarte de operadora.
Actualmente, estos descuentos han quedado atrás, y los terminales se encuentran en muchos casos al precio habitual en el mercado. Las operadoras financian en hasta 24 meses su compra, sí, pero suelen incluir un compromiso de permanencia con la tarifa de la misma duración.

El problema que supone este compromiso de permanencia es exactamente el mismo que en las portabilidades de línea fija e Internet:
1. Si aún te encuentras pagando tu terminal y tienes compromiso de permanencia, deberás pagar la cantidad restante del terminal. En algunas compañías, esa acción es suficiente, pero en otras te reclamarán el pago de una penalización adicional.
2. Si por el contrario, contrataste tu tarifa de forma independiente o ya has pagado tu terminal, podrás realizar tu portabilidad con total libertad.
¿Tiene algún coste la portabilidad?
No, el trámite de la portabilidad es una gestión que no requiere pago alguno por parte del consumidor.
Sin embargo, tal y como has visto en los apartados anteriores, puede haber gastos asociados al cambio de compañía, como es el caso del compromiso de permanencia.
En estos casos, y en función de las variables ya explicadas, cambiarte de compañía te puede suponer un gasto de hasta 300€.
Cambio de tarifa por migración
Tal y como hemos dicho, cambiar de una tarifa a otra de otra compañía se realiza a través de un proceso de portabilidad.
Sin embargo, si la tarifa que te interesa está dentro de tu propia compañía no puede denominarse de esta manera. En esta situación, entran en juego las modalidades de tarifa: prepago y contrato.
Existen dos casos diferentes en los que es posible el cambio de tarifa dentro de una misma compañía de telecomunicaciones:
1. Si la tarifa que quieres es de la misma modalidad (de contrato a contrato o de prepago a prepago), se considera un simple cambio de tarifa.
2. Si la tarifa es de una modalidad diferente (de contrato a prepago o viceversa), este proceso se denomina migración.





