Aunque todavía nos quede algo lejana la llegada del invierno más duro y frío, es un buen momento para revisar si nuestra vivienda está preparada para cuando llegue ese momento. Al fin y al cabo, ¡unas pocas semanas pasan volando! Y cuanto mejor tengamos preparado todo para cuando llegue, pues mejor. Por eso hoy queremos brindarte la posibilidad de hacer una checklist con aspectos que debes revisar en tu casa antes de que se meta el frío de verdad. Síguela verás cómo pasas los meses de frío consumiendo menos calefacción.
¿Tu casa está lista para el invierno? ¡Descúbrelo con esta checklist!
Aunque todavía nos queda tiempo para la llegada del invierno, ¡las semanas se pasan volando! Prepara tu casa para cuando bajen las temperaturas con esta checklist.
¿Cómo se protegían del frío en invierno en las casas antes de existir la calefacción?
El invierno, con su frío implacable, ha sido un desafío constante para la humanidad a lo largo de la historia. Y cuando no había calefacción, la gente desarrollaba (y desarrolla a día de hoy en las casas sin calefacción) estrategias ingeniosas para protegerse del frío en sus hogares. Estas estrategias variaban según la geografía, la cultura y los recursos disponibles, pero todas compartían un objetivo común: mantener el calor.
Arquitectura adaptada al clima de la región
Una de las formas más efectivas en las que las personas se protegían del frío era a través de la arquitectura adaptada al clima de su zona. En regiones con inviernos extremadamente fríos, como Escandinavia o Siberia, las casas se construían con materiales gruesos y aislantes, como la madera y la turba. Las viviendas se diseñaban para aprovechar al máximo la luz solar, con grandes ventanas orientadas al sur para permitir la entrada de calor durante el día y minimizar la pérdida de calor durante la noche.
Las chimeneas y los fuegos para cocinar
Las casas con chimenea o con fuegos de cocina poseían una fuente vital de calor. Las familias se reunían alrededor del fuego para cocinar, socializar y mantenerse calientes. Además, las chimeneas eran eficaces para extraer el humo y mejorar la calidad del aire interior. Sin embargo, esta fuente de calor tenía sus desafíos, como la necesidad de recolectar leña de manera constante y el riesgo de incendios.
Ropa de abrigo para mantener el calor corporal
La ropa y las mantas desempeñaban (y siguen desempeñando, obviamente) un papel fundamental en la protección contra el frío en invierno. Se confeccionaban prendas cálidas a partir de materiales naturales, como lana, cuero y pieles de animales. Las capas múltiples y los abrigos pesados ayudaban a retener el calor del cuerpo, mientras que los sombreros, bufandas y guantes evitaban la pérdida de calor a través de la cabeza y las extremidades.
Baños de calor y saunas para calentar la piel
En algunas culturas, los baños de calor y las saunas eran prácticas comunes para combatir el frío. Por ejemplo, en la antigua Roma, las termas eran lugares populares para socializar y mantenerse calientes. En Escandinavia, las saunas eran esenciales para la vida cotidiana y se utilizaban para calentarse y relajarse. Estos lugares también tenían un valor social y cultural significativo.
Estufas y braseros para generar calor
Las estufas y braseros eran dispositivos diseñados específicamente para calentar espacios interiores y conseguir un hogar más confortable al frío. Las estufas de leña o carbón, comunes en muchas culturas, emitían calor constante y eran especialmente populares en Europa y América del Norte. Los braseros, recipientes con brasas calientes, se utilizaban para calentar áreas específicas de una habitación. De hecho, son uno de los sistemas de calefacción más baratos para una casa (pero ojo, no de los más seguros).
Aislamiento natural: eficiencia energética
La naturaleza misma proporcionaba aislamiento natural en algunas culturas. Por ejemplo, los iglús construidos por los inuit en el Ártico son altamente eficientes en la retención del calor debido a las propiedades aislantes de la nieve y el hielo, lo que los convertía en casas preparadas para el frío y las tormentas. Las tiendas de campaña yurts utilizadas por las tribus nómadas de Asia Central también tenían una estructura que aprovechaba el calor corporal.
Adaptación cultural al frío y al clima
La adaptación al frío también era una cuestión cultural. Las costumbres y tradiciones locales influían en cómo las personas se enfrentaban al invierno. Por ejemplo, en algunas culturas, era común dormir en una habitación centralizada donde se ubicaba una estufa o chimenea. En otras, las familias dormían en camas individuales con cortinas gruesas para mantener el calor, una forma muy habitual que aún se usa hoy para calentar una casa vieja.
Y ahora que sabes algunos trucos que se utilizaban antes (y se siguen utilizando en las viviendas sin calefacción) para calentar las casas, ¿cuántos puedes usar para ahorrar en calefacción este invierno? Seguro que puedes aplicar varios y gastar menos en las facturas de los próximos meses. ¡A por ello!
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