Casas famosas: ¿como es vivir en La Pedrera (Casa Milà) de Antoni Gaudí?

Así es vivir en La Pedrera. Ana Viladomiu, la última vecina del emblemático edificio modernista, explica su experiencia en su libro «La última vecina»

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Levantarte de la cama, bajar a por pan y encontrarte una larga fila de turistas japoneses fotografiando La Pedrera. Bueno, tu casa… Así es cómo imaginamos que lo viviría la última vecina de lo que conocemos como La Pedrera, que en realidad es la Casa Milà, una de las casas famosas más visitadas de nuestro país.

Ana Viladomiu, licenciada en Filosofía y Letras, es la autora de la novela La última vecina, ambientada en su residencia durante más de 30 años: La Pedrera, el edificio modernista más emblemático de Barcelona, Patrimonio de la Humanidad.

¿Te gustaría saber cómo es la Casa Milà por dentro y cuáles son sus curiosidades y secretos? Te contamos la historia de la última vecina de La Pedrera, que ha vivido entre chimeneas de piedra, arcos de seguridad y legiones de turistas.

Casas famosas: así es La Pedrera (Casa Milà) por dentro

Vamos con un poquito de historia. La Casa Milà, popularmente conocida como La Pedrera, es un edificio modernista que fue construido entre los años 1906 y 1910. Junto con la Casa Batlló, la Sagrada Familia o el Parque Güell, la Casa Milà es una de las principales obras del arquitecto Antoni Gaudí. Sita en el distrito del Ensanche (Eixample en catalán), en el número 92 de Paseo de Gracia, una de las principales avenidas de la Ciudad Condal, La Pedrera fue un encargo de Pedro Milá y Camps, un empresario rico, también promotor de la plaza de toros La Monumental.

En su interior, el acceso a las viviendas se articula a través de dos patios de luces. Los pisos de la Casa Milà fueron diseñados por Antoni Gaudí para que pudieran satisfacer las necesidades de los inquilinos, y es que, estos, al no tener muros de carga, permiten intercambiar y adaptar sus espacios. Por esa razón, las estructuras de las viviendas han ido cambiando con el tiempo y, de hecho, el piso principal, el que fue la vivienda del matrimonio Milà, fue después una oficina, luego un bingo y actualmente una sala de exposiciones.

La historia de la última vecina de La Pedrera

La escritora Ana Viladomiu lleva 30 años viviendo en este edificio emblemático de Barcelona. ¿Cómo ha sido su experiencia?, ¿cómo es vivir en esta casa famosa? En su libro, la autora explica cómo es ser la última vecina de la Casa Milà.

A través de su álter ego en el libro, Martina Meseguer, cuenta cómo es pasear por el blanquísimo pasillo circular de su vivienda, que da acceso a uno de los grandes patios con los que el arquitecto vertebró la edificación. «Por las noches me encanta pasear por él y entretenerme en mirar por los ventanales bien la terraza, bien las estrellas y la luna. Me produce una sensación de irrealidad, como de estar en un castillo o formar parte de un hermoso cuento».

"Es como estar en un castillo o formar parte de un hermoso cuento"

Según explica, no fue fácil adaptarse a una vivienda de estas características. Por lo visto, a Viladomiu le costó encontrarse como en casa cuando llegó, pero poco a poco la fue haciendo suya. A la escritora le entra la risa al explicar a El País una de sus anécdotas, “Yo recuerdo algunas salidas de fin de semana cuando las niñas eran pequeñas y salíamos con trajes de baño, flotadores, termos, recipientes de comida…, con unas pintas que…, y la gente que estaba de visita se giraba y nos miraba con una cara… O cuando vienes del súper cargada de bolsas… Es que estás entrando en La Pedrera, no en un apartamento normal de un bloque normal, y te miran. Y si yo me asomo a una de las ventanas que dan al patio, los turistas me hacen fotos desde el tejado. Es todo muy curioso. Y luego están los escáneres y las cámaras de seguridad, que lo graban todo, aunque a mí me importa un pito. Es como un Gran Hermano, pero, en lugar de un Gran Hermano vip, un Gran Hermano patrimonio de la humanidad”.


Ana Viladomiu, la última vecina de La Pedrera tiene un contrato de alquiler vitalicio, pero ella se pregunta: ¿qué ocurrirá cuando yo me marche o muera? ¿qué pasará con los pisos de La Pedrera? Si deciden alquilar los apartamentos a precios millonarios nadie en Barcelona podrá costearse la renta, por lo que los barceloneses se enfadarán si sus pisos se alquilan a turistas. Para Ana Viladomiu, sería políticamente incorrecto.

Vivir en La Pedrera significa entrar en tu portal y decir «Hola» a las azafatas, la seguridad del edificio y a los empleados que trabajan allí, sonreír a los turistas y a las visitas escolares y, sobre todo, contemplar los tapices y los frescos de los pecados capitales, las series de la ira y la gula o los héroes de la guerra de Troya. Algo que, ahora, solo puede experimentar la última vecina de La Pedrera.

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