La diferencia de gasto entre una casa de eficiencia energética A y una G es muy significativa: puede llegar a alcanzar los 280 euros al mes, lo que se traduce en 3.360 euros anuales.
Conscientes de ello, y de la importancia que tiene cuidar del planeta, muchos ciudadanos deciden hacer reformas en casa para mejorar su calificación energética. Si bien es casi imposible pasar de una calificación energética baja a una A con reformas, a no ser que se trate de inmuebles de obra nueva, sí que puede mejorar sustancialmente.





