El tiempo que pasamos en casa ha aumentado considerablemente con respecto a años anteriores. El hecho de habernos convertido en una “sociedad indoor” ha contribuido a que muchas familias se hayan dado cuenta de las carencias de sus hogares.
Una de ellas es, sin duda, el confort acústico. Y es que, a raíz de la pandemia, el número de hogares que sufren problemas de ruido se ha disparado un 55%, lo que supone un 22% del total, según se desprende en una encuesta publicada recientemente por el INE.
El 30% de los españoles hace “oídos sordos” a los ruidos de los vecinos
Otros estudios, como el de Eurostat, indican que uno de cada cinco españoles confiesa sufrir el ruido de sus vecinos. Pero el problema va más allá, dado que el 30% de los españoles asegura hacer “oídos sordos” e, incluso, ocho de cada diez llegan a acostumbrarse y tolerarlos. Esto implica que las familias puntúen con un 6,3 su grado de conformidad con respecto al aislamiento acústico de sus casas. Sin embargo, existen soluciones de aislamiento térmico capaces de reducir entre 8 y 12 veces estos ruidos que dificultan el descanso y el confort.
Para ello, se debe, lo primero, identificar el origen de los ruidos. Si se escuchan niños jugando, muebles arrastrándose o el taconeo del vecino de la planta de arriba, entonces se trata de ruidos de impacto: que son de los más molestos y frecuentes que se transmiten vía estructural cuando un objeto impacta contra otro y se genera una vibración.
Frente a ellos pueden instalarse soluciones de aislamiento acústico en el suelo con el fin de amortiguar los sonidos y reducir las molestias hasta 12 veces, tanto en proyectos de rehabilitación como de obra nueva. Asimismo, deben tenerse en cuenta diferentes características de la instalación, ya que, aunque su capacidad para reducir los ruidos es importante, también lo es la relativa a facilitar el tránsito confortable, es decir, a garantizar la flexibilidad de la superficie y atenuar el sonido de los pasos; su compatibilidad con el sistema de calefacción por suelo radiante o su capacidad para mejorar la sensación térmica.
Para el aislamiento acústico existe una gran variedad de soluciones que varían en función de las necesidades concretas de los usuarios y que pueden ser más básicas y económicas o más complejas. Antes de realizar la instalación debe tenerse claro cuál es el espacio que se quiere aislar y sus condiciones -si se trata de obra nueva o reforma- para elegir el mejor sistema que además se adapte a las necesidades. En este sentido, debe considerarse que en los casos en los que sea imprescindible minimizar el ruido interior, además del aislamiento, también puede reducirse la sonoridad de la propia tarima o disponer de una barrera antihumedad, si es necesario.
Soluciones específicas para el aislamiento acústico de las viviendas
Existen productos con una elevada durabilidad y con una buena relación calidad-precio que permiten amortiguar los sonidos entre plantas. Sin embargo, debe saberse el tipo de obras para el que están diseñadas y su compatibilidad con aspectos y características que pueden influir en el proyecto. Por ello, es recomendable conocer las propiedades de cada material y comprobar si las soluciones son válidas para cada caso concreto.
Esto incluye valorar su capacidad para reducir los ruidos, pero también su compatibilidad con los sistemas de calefacción, su capacidad para mejorar el comportamiento térmico del hogar, su preparación de cara a requerimientos acústicos específicos o a ruidos más complejos, su durabilidad, su facilidad o dificultad de instalación, su aptitud para suelo irregular o su capacidad de atenuar los pasos del piso superior, en pro de un mayor ahorro a largo plazo y una inversión en descanso y comodidad.
Y es que, más allá de los instrumentos administrativos, legales y de gestión contra el ruido, existen soluciones técnicas y tecnológicas que los silencian (pavimentos absorbentes, insonorización, dobles ventanas, aislamiento de paredes, techos y suelos, persianas de locales y garajes silenciosas y bien engrasadas…).
Acallar todos los ruidos en una vivienda ya construida es casi imposible, pero sí pueden mitigarse conociendo las posibilidades de protección acústica que aporta cada una de las soluciones. Además, contando con que el ruido puede entrar en casa desde cualquier recoveco o fisura, por pequeño que sea, más allá de identificar su origen, también conviene revisar todos los huecos por los que pueda colarse para que la solución elegida sea realmente eficaz y definitiva.





