Tanto si vivimos de compra como de alquiler, todos hemos tenido que hacer frente en algún momento a problemas en casa. De hecho, según un reciente estudio, cada vivienda de obra nueva registra 35 incidencias tras la entrega al propietario.
Lo mismo suele suceder con las de segunda mano: muchos propietarios ocultan los posibles desperfectos que pueda tener la vivienda para agilizar el proceso de venta o para no tener que rebajar el precio de venta. Sin embargo, esto acaba repercutiendo en los compradores.






