La cocina es uno de los espacios con mayor circulación en la casa y, por esa razón, se encuentra expuesta a golpes y rozamientos. El desgaste propio del mobiliario, sumado al roce, daña las esquinas de muebles y encimeras y les otorga un aspecto antiestético. ¿Cómo recuperar el aspecto original de las cornisas de forma práctica y sin gastar mucho dinero?
Una de las opciones será reemplazar el tramo dañado por uno nuevo. La conveniencia de este método dependerá del tipo de mueble o encimera dañado, ya que no todos los materiales ni formas son fáciles de reemplazar, y el resultado puede no ser tan bueno como esperamos.
Otra opción es reconstruir la porción de cornisa dañada utilizando una masilla reparadora. Es un recurso práctico que no implica cortes ni adaptaciones, pero sí requiere algo de habilidad en el trabajo. Se procede en cuatro sencillos pasos:
– En primer lugar, hay que lijar el tramo de cornisa a reparar, para que quede limpio y liso, y que la masilla se adhiera con facilidad; para ello, puede utilizarse una herramienta rotatoria de alta velocidad o lijar a mano.
– Luego se preparará la masilla, siguiendo las instrucciones del fabricante. El correcto cumplimiento de este paso asegurará la calidad y durabilidad de la reparación.
– A continuación, se procederá a colocar la masilla y a darle forma sobre la cornisa; habrá que esperar a que endurezca, para luego lijarla hasta igualar la superficie de masilla con el resto del tramo.
– Como paso final, deberá pintarse el tramo reparado para que luzca igual al resto de la superficie. Será fundamental hacerlo con el mismo tono original de la cornisa para que no se note la reparación, de otro modo, habrá que pintar nuevamente todo el tramo.








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