La pintura de las paredes juega un papel fundamental en la decoración de nuestra casa. De hecho, está demostrado que el color es uno de los ámbitos que más influyen en nuestras emociones y, por lo tanto, en nuestro estado de ánimo. Así que si queremos mejorar tanto la apariencia de nuestra vivienda como nuestra energía debemos ponernos a pintar.
Dado que existen millones de combinaciones entre colores, bases y acabados es importante analizar qué tipo de pintura queremos, en función de nuestros gustos y de nuestras necesidades.
La mayoría de expertos en interiorismo y decoración coinciden en que este 2021 queremos, por encima de todo, sentirnos bien en nuestro hogar, ya que pasamos más tiempo en él a raíz de la pandemia. Esto, para ellos, se consigue con el uso de tonos neutros y cálidos y potenciando la naturaleza de los propios materiales.
¿Cómo elegir el color de la pintura?
Aunque a priori se trata de uno de los pasos más sencillos, el simple hecho de que existan miles de tonalidades en el mercado, que deben combinar entre sí y con el mobiliario y los textiles de la casa, lo convierte en una tarea complicada.
Además, como apuntábamos, el color es tan importante e influye tanto en nosotros que hasta se ha llegado a crear lo que se conoce como “la psicología del color”, que investiga la influencia de los colores en nuestra mente.
En general, los colores claros, como el blanco, el beige y el salmón pálido son los más adecuados, ya que aportan calidez, luminosidad y amplían visualmente el espacio. Además, suelen complementarse bien con el mobiliario y los textiles del hogar.
En contraposición, debemos intentar evitar los colores fuertes o saturados, como el rojo, el negro, el naranja o el azul oscuro, ya que generan nerviosismo y además empequeñecen el espacio.
Los cálidos, como el gris o el marrón, aunque quizás resulten más arriesgados, también son una buena elección ya que aportan incandescencia. Sin embargo, debemos reservarlos para determinados rincones de la casa, como una pared o una habitación a la que queramos darle un toque diferente pero que no utilicemos demasiado, para no cansarnos de ellos.
Sin embargo, como apuntábamos, se trata de una elección muy personal, que deberá ir acorde a nuestros gustos y al resto del hogar. Además, no debemos olvidar que siempre podemos mezclar colores, mediante el llamado sistema tintométrico, agregando tintes o entonadores o, simplemente, unir los ya preparados, si ninguno de los convencionales nos acaba de convencer del todo.
Tipos de pinturas de interior
- Pinturas al agua (también conocidas como “temple”). Engloban las plásticas, las acrílicas o látex y las vinílicas. Son las más comunes, ya que son fáciles de aplicar, se secan muy rápido, huelen poco, son lavables y resisten el agua.
- Pinturas sintéticas. Son similares a las anteriores pero en vez de agua su base es disolvente (suele ser aguarrás u otros materiales derivados del petróleo), por lo que son más tóxicas que las anteriores. Sin embargo, duran más y son más brillantes, y además pueden usarse sobre materiales como la madera o el metal.
- Pinturas ecológicas. Están hechas a base de materias primas naturales de origen vegetal y/o mineral y no contienen ningún derivado del petróleo. Permiten que las paredes transpiren, gracias a su porosidad, por lo que evitan grietas y desconchados causados por la condensación.
¿Cómo elegir el acabado de la pintura?
Según el acabado de la pintura, esta puede ser:
- Mate. Su acabado es opaco; no brilla en absoluto. Se suele utilizar para paredes con muchos desperfectos o muy antiguas, ya que cubre los agujeros y las imperfecciones casi por completo. Su principal punto en contra es que no es fácil de lavar.
- Satinada. Su acabado es entre mate y brillante. Es de las más conocidas pero de las menos utilizadas, ya que resalta mucho las imperfecciones. Sin embargo, es ideal para paredes que se deben limpiar con regularidad.
- Con brillo. Tiene un acabado muy reflectante y se lava fácilmente con agua. No es conveniente utilizarla en paredes rugosas o con imperfecciones, ya que el acabado brillante las resalta. Si nos decidimos por un acabado brillante antes de pintar deberemos lijar la pared.
Principales novedades en pinturas de interior
- Pinturas fotocatalíticas. Se trata de una de las principales novedades en el sector. Son capaces de limpiar el aire de partículas tóxicas. Se pueden aplicar sobre casi todo tipo de superficies y eliminan virus, bacterias, microorganismos y hasta malos olores. Están especialmente pensadas para personas que sufren de alergias y para las casas donde viven fumadores.
- Pinturas antihumedades. Otro de los principales inventos en el sector son las pinturas que previenen la aparición de humedades, moho y bacterias, y que, además, evitan su propagación. Están pensadas para baños y cocinas, donde la higiene es primordial y, donde además se acumula humedad y hay poca ventilación.
Los expertos recomiendan pintar la casa cada siete años, como máximo, aunque apuntan que lo idóneo es hacerlo cada tres o cuatro.





