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Si hay algo que ha ido incrementando el valor y el precio de la vivienda y su consideración en los últimos años es, sin duda, la sostenibilidad y la manera de alcanzarla. Ahora todos tenemos mayor conciencia de lo urgente que es combatir el cambio climático y de que la sostenibilidad es una herramienta esencial para conseguirlo. De hecho, poco a poco vamos incorporando el término en nuestra vida cotidiana, y sí, también en nuestros hogares a través de las reformas eficientes.

Según el Instituto para la Diversificación y el Ahorro Energético (IDAE), el parque residencial acumula el 17% del consumo final de energía. Pues bien, según recientes datos, es posible lograr un ahorro energético superior a un 60% en los hogares, algo que también se ve reflejado en las ahora disparadas facturas de la luz.

¿Cómo podemos reformar una vivienda para que sea más eficiente?

La reforma y la rehabilitación se han convertido en herramientas vitales a la hora de conseguir la eficiencia y el bajo consumo energético de viviendas que tanto deseamos, pero ¿cómo podemos lograrlo?

Cuidando el aislamiento en la envolvente

La sostenibilidad y el ahorro energético guardan una gran vinculación con el mundo de la reforma. De hecho, el parque de viviendas de obra nueva ya trata de cumplir con las nuevas exigencias de calificación energética combatiendo las emisiones contaminantes a la atmósfera y favoreciendo a la economía de las familias.

Pues bien, para evitar derroches de energía en las viviendas hay que renovar las ventanas, que pueden provocar la pérdida de hasta un 30% de la energía del hogar. Tampoco hay que descuidar los muros, culpables de la salida de un 25% de esta energía, o de los suelos, por los que se escapa el 2%.

Por estas razones es tan importante el buen estado del aislamiento en la envolvente de la vivienda y para conseguirlo deben instalarse ventanas eficientes mediante un proceso de calidad para asegurar el ahorro energético y el mantenimiento de las temperaturas adecuadas en el interior de la vivienda.

En este sentido, existen estándares como Passivhaus o casas pasivas, que inciden en los elementos de aislamiento de la vivienda consiguiendo el ahorro a partir de la reducción de la dependencia de los sistemas de climatización.

Asimismo, también debe prestarse atención a las paredes. En el caso de que la casa tenga cámara de aire, la eficiencia energética puede conseguirse inyectando el material que aumente el aislamiento; y en caso contrario, se puede colocar un sistema de trasdosado que abrigue las paredes interiores con material aislante. Por último, para los techos, sería suficiente con colocar un falso techo o aprovechar el existente, para colocar un aislante térmico en su interior.

Sistemas de ahorro en agua y climatización

Para conseguir que una vivienda sea sostenible, los inodoros y griferías eficientes son de gran ayuda, ya que contribuyen al ahorro de energía y, junto con una serie de hábitos responsables, permiten ahorrar en el consumo de agua

Algunos de los sistemas para conseguir este ahorro son los reductores de caudal, unos dispositivos que pueden introducirse en las tuberías de los lavabos o duchas para que el consumo de agua no exceda un consumo fijado.

Otro recurso son los aireadores, que se enroscan en los caños de los grifos e incorporan aire al chorro de agua, lo que permite reducir el consumo hasta un 40-50% del gasto inicial. También lo es el sistema de interrupción de descarga, que permite al usuario elegir entre dos volúmenes diferentes de descarga de agua —entre 6 y 9 litros o entre 3 y 4 litros de agua—; así como o parar voluntariamente la descarga al volver a pulsar el botón. Esta última es una buena alternativa para ahorrar agua en los inodoros con cisterna baja.

Por último, debe tenerse en cuenta que para ahorrar en calefacción es importante usar termostatos y reguladores de temperatura que reduzcan los grados cuando se necesite, y que esto supone un ahorro de un 7% de energía por cada grado bajado. Además, fijar las distintas temperaturas a diferentes horas del día es bastante sencillo con los termostatos programables —para los que se recomiendan unas temperaturas de 20-21 grados durante el día y de 17 por la noche— o los utensilios que permiten la programación fuera de casa favoreciendo el confort y el ahorro. Asimismo, hay que analizar cuáles son los sistemas de calefacción más económicos para ahorrar energía. 

Así es como podemos aportar nuestro granito de arena por la sostenibilidad, persiguiendo las reformas eficientes que nos permitan ahorrar y abrigarnos del frío y de ciertas facturas que pueden dejarnos helados. Sobre todo ahora, cuando comienzan a desplomarse los termómetros.