En total, cada acción nos llevará dos minutos (o incluso menos) y la casa estará perfecta durante más tiempo.
Ideas para aplicar el método de los 2 minutos para organizar la casa
Podemos adaptarlo a todas las estancias. Aquí tienes algunos ejemplos sencillos:
- Mantener la cocina ordenada: guardar la compra, limpiar la encimera, meter platos en el lavavajillas, doblar los trapos…
- Con el mantenimiento del baño: cambiar toallas, reponer el papel higiénico, limpiar el espejo…
- Arreglando el dormitorio: hacer la cama, colocar la ropa usada en la cesta, ventilar la habitación…
- Organizar el cuarto de juegos de los niños: meter los juguetes en cajas, colocar los libros de colorear en la estantería, organizar la mochila el día de antes…
Esto es similar para el cuidado de nuestras mascotas: cambiar agua y comida cada día, guardar los juguetes para que no estén por el salón, establecer una rutina de paseos (para nuestro perro) o de limpieza de arenero (para nuestro gato).
- Ordenando el salón: recoger mantas, ordenar mandos, colocar cojines…
- Manteniendo el orden en la entrada: colgar abrigos, guardar zapatos, revisar el correo…
- Manteniendo el orden visual de nuestro espacio de trabajo: limpiar el escritorio, guardar los papeles sueltos, vaciar la papelera, organizar el material de oficina (bolis en su sitio, pósits en un rincón)…
- Limpiando regularmente el balcón o terraza: recoger hojas secas, regar las plantas, sacudir el polvo de nuestros muebles auxiliares…
Esto también lo podemos aplicar a la nevera y la despensa, por ejemplo podemos revisar fechas, tirar envases vacíos o reorganizar las baldas según el tipo de alimento. Además de organizar rápidamente, nos permitirá ahorrar en comida porque lo tendremos todo más controlado.
Lo más importante para respetar el Método de los 2 minutos es que no hace falta hacerlas todas cada día, solo no posponer lo que ya puedes hacer ahora.
El valor emocional del orden en la casa
Más allá de lo práctico, el método de los 2 minutos para ordenar la casa tiene un impacto psicológico enorme. Nos da sensación de control, reduce el ruido visual y mejora nuestra concentración.
Vivir en una casa ordenada nos hace sentir que el espacio está bajo control, que refleja calma. Y eso, en el día a día, marca la diferencia.