Las calefacciones por suelo radiante presentan una serie de características que por sí mismas las diferencian de los demás sistemas de calefacción.
Son varias las ventajas que pueden inclinarnos por la elección del suelo radiante al comprar una vivienda.
¿Por qué se ahorra energía con el suelo radiante?
Este tipo de calefacción requiere una temperatura media del agua que circula por sus tubos de entre 30 y 40 grados centígrados, frente a los 80 a 90 grados que necesita una instalación tradicional de radiadores.
Estas temperaturas más bajas consiguen que obtengamos grandes ahorros que combinándolos con sistemas de generación de calor eficientes como la aerotermia, geotermia, calderas de baja temperatura o energía solar térmica sacan el máximo rendimiento a la instalación.
Por ejemplo, en una vivienda con suelo radiante toda la superficie del suelo irradia calor a baja temperatura. No existen zonas frías y calientes dentro de una misma habitación, siendo la sensación de calefacción más suave, uniforme y confortable.
Estético y limpio
Las habitaciones calefactadas por el suelo quedan totalmente libres de emisores de calor que condicionen su estética. Además, no levanta polvo, pues no produce corrientes de aire, y no hay problemas de ennegrecimiento de las paredes, los techos y las cortinas.

Sin ruidos ni pérdidas de calor
El aislamiento térmico y acústico queda oculto debajo del suelo, e impide que se propaguen el calor y los ruidos de una planta a otra del edificio, dando una mayor calidad a la vivienda. En el suelo se alcanza una suave temperatura, de entre 24 y 28 grados centígrados, que permite a los niños jugar sobre el suelo sin peligro de enfriamientos.
Ambiente saludable
Las temperaturas más bajas necesarias para calentar las estancias consiguen un mayor confort térmico, por lo que es una ventaja importante para la salud, ya que este tipo de sistema de calefacción no reseca el aire. Al no calentar el aire, sino los materiales y objetos del local, no se pierde la humedad natural del ambiente.
De aplicación para todo tipo de edificios
El sistema tiene más inercia térmica, lo que significa que se calienta más despacio que los tradicionales. Antes de emitir calor a la habitación calienta toda la masa del suelo. Por tanto, no es recomendable para lugares que requieran un sistema de calefacción muy rápido. Por ejemplo, no es adecuado para calentar por suelo radiante un chalet que solo se habita los fines de semana, al menos que se disponga de un medio para poner en marcha la calefacción antes de que sus ocupantes lleguen.
Con todo, y pese a todas las ventajas anteriores, es necesario tener cuidado con lo que se clava en un suelo por debajo del cual está instalado este sistema de calefacción. Hay que tener presente que existe una red de tubos empotrados, y se podría perforar alguno. Normalmente hay una distancia mínima de 4 cm entre el tubo y la superficie del suelo, lo que permite garantizar que los tacos y tornillos caseros, que no suelen ser tan largos, no perforarán las tuberías.





