Quien tiene un jardín, tiene un tesoro. Esto es especialmente cierto en los meses de primavera y verano, cuando el clima invita a disfrutar de los espacios exteriores. Ya sea haciendo una deliciosa barbacoa, degustando una cena romántica a la luz de las velas o, simplemente, relajándonos en una hamaca con un buen libro en la mano. Los jardines invitan a vivir.
Sin embargo, la decoración, el mantenimiento y la puesta a punto del jardín pueden resultar tediosos. Otras veces, el espacio del que disponemos nos parece demasiado reducido como para decorarlo como desearíamos. Por ello muchos jardines soñados se quedan sólo en eso, en la intención.





