Los zapatos que llevamos definen nuestra personalidad, o eso dicen. En cualquier caso, no podemos negar que son una de las piezas más importantes y simbólicas de nuestro atuendo, y en la que más solemos fijarnos en general.
A pesar de ello, no siempre los guardamos como deberíamos; la mayoría de las veces los dejamos en el suelo del armario, en un rincón de la habitación, o amontonados en cajas de almacenamiento. Y es que no solemos disponer de un zapatero en la entrada de casa, o en cualquier otro rincón de nuestra vivienda.





