El próximo jueves, 3 de diciembre, se celebra el Día Internacional de las Personas con Discapacidad. Pero además de reconocerlo justa y merecidamente en el calendario, lo importante y conveniente sería tomar medidas para ayudar a estas personas a tener la máxima calidad de vida posible. Pues bien, al margen de las leyes que se aprueban desde las correspondientes administraciones, existe una serie de medidas que habría que tener en cuenta para una casa 100% accesible y funcional.
Sin embargo, cerca de la mitad de las viviendas españolas no son accesibles, según el estudio «Quiero Vivir Mejor«, desarrollado por Cuida tu casa. Y las consecuencias no afectan únicamente a personas que sufran alguna discapacidad visual o problemas de movilidad, ya que la accesibilidad en la casa va mucho más allá: significa tener unos espacios cómodos, funcionales y confortables para todos.
Una casa accesible es la mayor garantía para tener calidad de vida
En este sentido, a la hora de plantear una reforma habría que valorar criterios de accesibilidad con la vista puesta en el futuro. Sin llegar a realizar obras, mediante algunos sencillos consejos es posible facilitar nuestro día a día. Valgan como ejemplo el cambio de las patas de la cama para adaptarla a la altura necesaria, situar los armarios a una altura accesible, poner el horno y los electrodomésticos a la altura media para evitar tener que agacharse o usar un taburete…
No obstante, en caso de plantearse una reforma, para tener una vivienda 100% accesible, la entrada o vestíbulo debe tener un espacio para giro de 1,50 metros de diámetro libre de obstáculos y en los pasillos y zonas de paso la anchura libre debe ser igual o superior a 1,10 metros.

Asimismo, si hubiera algún estrechamiento puntual, su anchura no debe ser menor de un metro y un máximo de 50 centímetros de longitud.
La separación a puertas o cambios de dirección debe ser mayor o igual a 0,65 metros. Es muy recomendable también redondear y chaflanar las esquinas y aristas.
Respecto a las habitaciones, deben contar con un espacio para giro de 1,50 metros libre de obstáculos. Además, el espacio en cada lado de la cama ha de tener un ancho no inferior a 0,90 centímetros. Y en los pies de la cama debe haber un espacio igual o superior a los 0,90 metros.
En la cocina, por su parte, el espacio para giro libre de obstáculos también debe ser de 1,50 metros. En esta estancia, conviene que la encimera esté a una altura igual o inferior a 85 centímetros, así como controlar la altura y el número de enchufes y llaves de paso, ya que por defecto se suelen poner en lugares alejados del alcance de una persona en silla de ruedas, por ejemplo.
Finalmente, en los baños también hay que liberar de obstáculos un espacio para giro de 1,50 metros. El lavabo debe tener un espacio inferior libre de 70 centímetros de altura y 50 centímetros de fondo; el inodoro deberá tener una altura máxima de 40-50 centímetros; y en la ducha conviene apostar por griferías automáticas (con detector de presencia) o por grifos monomando, además de estar a ras de suelo, no tener escalón, disponer de un asiento y aguardar un espacio de maniobra a la entrada de -como mínimo- 80 centímetros.
Porque, a fin de cuentas, una casa accesible es la mayor garantía para tener calidad de vida. Sobre todo para personas que sufran algún tipo de discapacidad o lesión. Y es que, al fin y al cabo, favorece y mejora la vida de todos.





