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Ya lo dice el refranero español: en abril, aguas mil. Pero, “hacemos oídos sordos” o pensamos “si llueve, manta y peli”, hasta que ocurre algo con lo que no contamos: que el agua entra en casa en forma de humedades y goteras.

Este abril, como todos, pondrá a prueba la calidad de los materiales y el estado de los techos y paredes de los hogares y locales. Las humedades no solamente suponen un problema estético, sino que reducen la comodidad que caracteriza un hogar, pueden generar problemas respiratorios y de salud a quienes conviven diariamente con ellas y, por si esto fuera poco, son uno de los mayores enemigos de cualquier estructura, ya que pueden ser el origen de otros daños más importantes que acaban desafiando la seguridad de quienes se encuentran en ella.

Por ello, en caso de daños por humedades siempre se debe contactar con un técnico, aunque hay que tener en cuenta que evitar la aparición de humedades es posible, y que se puede conseguir siguiendo algunos consejos sencillos.

Por qué aparecen las humedades

Las humedades pueden aparecer por falta de impermeabilización, existencia de grietas, fisuras o un alto nivel de porosidad en los materiales. Sin embargo, la falta de mantenimiento o de limpieza del área y las deformaciones de estructura que modifican las pendientes también pueden originarlas. Este es el caso de las humedades originadas por filtración.

humedad por filtracion

Este tipo de humedades merman las condiciones de salubridad y confort de los edificios. Además, la intervención del agua puede afectar a la durabilidad de los materiales, de las estructuras y elementos constructivos. Y ante ellas se recomienda:

  • Comprobar que los elementos de desagüe funcionan correctamente, examinar las juntas abiertas de los pavimentos flotantes y limpiar la zona de vegetación, nidos…
  • Asimismo, se deben eliminar los restos que impidan la evacuación de aguas o la ventilación de la cubierta, especialmente en periodos de nieve y/o hielo. Lo óptimo es realizar de forma visual y habitual una revisión de la cubierta para detectar problemas y así repararlos, evitando que las humedades afecten a otros elementos constructivos o estructurales (obstrucciones en la red de evacuación, deterioro en la capa de impermeabilización expuesta a la intemperie o humedades en la cubierta o en el interior del edificio).

Las humedades pueden tener su origen en la cara inferior del elemento soporte de la cubierta, de forma que alteran los acabados interiores y los puentes térmicos. Este es el caso de las humedades originadas por condensación.

Prevenir las humedades en casa

Pues bien, para prevenir las humedades por condensación superficial interior (estas son las que se ven en el interior de la vivienda las gotitas en la ventana, etc que se muestran en la cara interior del acabado) se puede aumentar la temperatura interior del local para no alcanzar la temperatura de rocío o ventilar para bajar la presión de vapor de agua. Por otro lado, si la condensación es intersticial dentro del cerramiento (las que están por dentro del cerramiento o acabado, internamente, no sólo en la superficie, por eso es superficial o intersticial), habría que reparar la cubierta colocando aislamiento térmico en el exterior de la cubierta o una barrera de vapor en la cara inferior del faldón de cubierta. De esta forma se evitaría la formación de humedades.

Por último, las humedades accidentales aparecen en zonas cercanas a canalones, bajantes y sumideros. Su origen puede deberse a la rotura o sobretensión de conductos y al mal funcionamiento en las instalaciones de evacuación del agua. Por ello, se recomienda examinar el estado de conservación de estos conductos y mantenerlos limpios. En el caso de que estén rotos, se recomienda repararlos lo antes posible para evitar que las fugas de agua afecten a otros elementos de construcción y estructura del edificio.

Porque, por mil aguas que caigan en abril, debemos mantener nuestras casas a salvo de las humedades para, así, salvarnos a nosotros mismos de serios disgustos e incluso algunas enfermedades.