El estado de alarma y el confinamiento ha cambiado nuestros hábitos cotidianos en pocos meses. En marzo pasamos de trasladarnos de casa a la oficina cada mañana a tener que trabajar, vivir en incluso hacer deporte en nuestro propio hogar, sin poder salir con libertad.
Estas nuevas circunstancias han cambiado nuestra idea de ‘casa’, concebida anteriormente como un espacio en el que volver después de un día de trabajo. Nuestras viviendas de repente se han convertido en un lugar donde trabajar, estudiar, hacer deporte, despejarse y, en general, vivir.
Dados los cambios en nuestra rutina, algunos espacios de nuestros pisos están siendo cada vez más importantes para llevar al cabo nuestras tareas cotidianas sin tener que salir necesariamente. A continuación, una lista de los cambios más relevantes que habrá que tener en cuenta a la hora de alquilar o comprar una vivienda en tiempos de coronavirus:
- El recibidor se convierte en espacio de saneamiento. Dadas las medidas higiénicas para prevenir los contagios, el recibidor, que había sido anulado en las casas modernas porque se consideraba ‘obsoleto’, vuelve a ser necesario para descalzarse antes de entrar en casa.
La pandemia nos ha llevado a la importación de la tradición nórdica de quitarse el calzado de calle antes de entrar en la vivienda para llevar zapatillas de uso exclusivo para el hogar. Con frecuencia será común facilitar calzado de casa cuando tengamos visitas, para poder moverse con libertad y seguridad por todos los espacios.
Asimismo, es imprescindible contar con un perchero para colgar abrigos y bolsos, objetos que, en definitiva, han estado en estrecho contacto con el exterior. Lo ideal sería también tener un pequeño lavabo donde poder lavarse las manos antes de entrar en la vivienda.

- El despacho es indispensable en cualquier casa. Con el teletrabajo, la necesidad de tener un espacio donde poder concentrarse sin distracciones se ha convertido en una necesidad para toda la población. En los despachos se trabajará y estudiará, en el caso de que vivan estudiantes en el hogar. Este espacio es imprescindible también para poder desconectar de las obligaciones una vez se termine la jornada, ya que trabajar y vivir en el mismo sitio puede provocar estrés.
- Si los gimnasios cierran, hay que entrenar en casa. Practicar deporte al aire libre es una actividad que se podría evitar si las casas estuvieran equipadas con todo lo necesario para entrenarse con total seguridad. Correr o hacer actividad física con mascarilla resulta incómodo, pero sin la protección necesaria se corre el riesgo de contagiarse. Por eso, las nuevas viviendas deberán tener espacios para poder entrenar con seguridad, sin tener que llevar mascarillas y con todas las herramientas que necesitemos.

- Un cine en casa. Cuando el día se acaba, es importante desconectar con otras actividades y ocio. Para los cinéfilos, tener un salón amplio, con sofás cómodos y una pantalla grande será un punto a favor para quedarse en casa y disfrutar de una buena película con palomitas, solos o acompañados de quienes vivan en la misma vivienda.
- Balcones y terrazas ya no pueden ser un lujo. Si se pasa tanto tiempo en casa, tener una salida privada al exterior se convierte en algo necesario. A la hora de comprar o alquilar una vivienda, se tendrá en cuenta si cuenta con un balcón, grande o pequeño, o una terraza para poder “salir sin salir”.
- Cocinas más equipadas. Durante el confinamiento, se ha demostrado que cocinar (y comer) nos calma. Al pasar más tiempo en casa, la cocina se convierte en un espacio que reúne toda la familia; además, al no poder ir tantas veces a los restaurantes, cocinaremos nosotros mismos esos platos que tanto nos gustan.
Los grandes acontecimientos de la historia producen grandes cambios que se ven reflejados en los aspectos de la vida cotidiana. Las casas van cambiando, así como cambiamos nosotros, y se adaptan a nuestra ‘nueva normalidad’.





