Muchas de las familias que buscan encontrar un lugar de retiro o vacaciones, piensan también en adquirir una vivie
nda en la zona elegida. Sin embargo, hay que saber que las hipotecas de primera y segunda vivienda tienen algunas diferencias sustanciales entre sí que deben tenerse en cuenta. Al fin y al cabo el perfil del cliente ha cambiado y, por tanto, la oferta a la que puede acceder también.
Diferencias entre hipoteca para vivienda habitual o para segunda residencia
Una primera hipoteca puede responder a la necesidad de querer tener un inmueble en propiedad, pero no es así en el caso de apostar por una segunda vivienda (estas suelen estar más bien pensadas para el ocio y el tiempo libre). Es por eso que al cliente que pide un segundo préstamo hipotecario, se le atribuyen una serie de características que lo diferencian de los demás, como pueden ser una buena posición económica o un trabajo estable que ofrezca garantías extra.
Las segundas residencias suelen tener unas características muy similares:
- Al estar dedicadas al ocio y tiempo libre, suelen estar situadas en lugares como la costa o la montaña, por lo que suelen resultar más difíciles de vender que cualquier piso en una gran ciudad. Esto puede hacer que el banco no quiera prestar su dinero así como así.
- Las segundas residencias han perdido mucho tirón desde que comenzase la crisis financiera, así que tal y como comentábamos, uno de los requisitos indispensables para que los ciudadanos compren este tipo de viviendas es que tengan una situación económica holgada que permita acceder a hipotecas de este tipo.
- Adquirir una de ellas requiere un esfuerzo económico, así que en relación con el punto anterior, si la familia atravesase una mala racha económica, sería mucho más lógico dejar de pagar la segunda hipoteca que la primera, que al fin y al cabo constituye su lugar de residencia.
Las hipotecas de segunda vivienda son más costosas
Por todas estas razones, al plantearse una hipoteca de segunda vivienda hay que tener en cuenta que no se ofrecerán las mismas garantías que con una primera hipoteca, y que las entidades serán más reacias a conceder préstamos interesantes. ¿Y en qué se traduce esto? Pues en una serie de características concretas que hacen que acceder a una hipoteca para segunda residencia sea más caro y más difícil de conseguir.
- El interés que se aplica al dinero prestado aumenta. Al comparar hipotecas, el primer aspecto que llama la atención es su tipo de interés, ya que es muy probable que aquellas con el interés más bajo sean las más baratas, aunque no sea este el único indicador. La primera señal de que este tipo de préstamos son más caros es que suelen aumentar su tipo de interés.
- El plazo para saldar la deuda es menor. En un principio esto puede ser una buena señal si el interés es muy elevado, ya que se pagará durante menos tiempo, pero en realidad un plazo demasiado corto puede no ser suficiente para aquellas familias que necesiten un poco más de margen.
- Se reduce la financiación máxima. Las entidades suelen financiar un importe del 80 % o el 90 % en los mejores casos. Sin embargo, al acceder a un segundo préstamo tan solo se financiará entre el 50 % y el 70 %. Esto significa que comprar una casa para las vacaciones requiere tener más dinero ahorrado que sirva de colchón para poder hacerlo.
En definitiva, antes de lanzarse a comprar una segunda vivienda, es importante barajar los pros y los contras de este tipo de hipotecas para poder comparar con el mejor criterio posible entre las distintas ofertas del mercado.
Yaiza López- Huerta, colaboradora de iAhorro





