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Contratar una cuenta remunerada es una buena opción para el pequeño ahorrador. Sin embargo, antes de dar el salto, conviene prestar atención a algunas de las desventajas que también llevan asociadas. Cuando hablamos de cuentas remuneradas nos referimos a un tipo de artículo bancario que ofrece una remuneración básica por hacer un depósito de una cantidad de dinero. Realmente este producto no está precisamente pensado para invertir, sino para guardar los ahorros a la vez que se obtiene algo de rentabilidad.

La oferta de productos financieros más seguros, como es el caso de las cuentas remuneradas o los depósitos a plazo fijo, está levemente estancada y no ha recuperado la tendencia al alza que se disfrutaba un semestre atrás.

Aun así, teniendo en cuenta que las ventajas de estos productos superan a las desventajas, muchos optan por contratar este tipo de cuentas, aprovechando sus atractivos intereses durante el periodo promocional (que dura entre 4 y 6 meses) y moviendo su dinero acabado ese plazo. Una fórmula poco práctica y que nos obliga a estar pendientes de cuándo finaliza el plazo de promoción, pero sin duda es la manera más interesante para el pequeño ahorrador que no quiere riesgos para su capital, pero desea obtener el máximo rendimiento de él.

 

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Ventajas

Las virtudes más destacables tienen que ver sin duda con la flexibilidad que ofrecen. Algunas de las más importantes son:

– La inmediata disposición de efectivo. Esta característica está presente en todas ellas y supone una de las mayores ventajas.
– Los elevados intereses que pagan, sobre todo en los primeros meses. Por ejemplo, la CuentAEgon de Aegon, que es un seguro de ahorro que funciona al estilo de una cuenta remunerada, da un 4 % TAE los cuatro primeros meses, y se transforma en 1,50 % una vez superada esa etapa. Las aportaciones mínimas son de 30 euros, es decir, que no es preciso disponer de un capital sustancioso para poder acceder al beneficio.
– La ausencia de comisiones suele ser una constante, aunque hay algunas que ofrecen mejores condiciones que otras. Así, la Cuenta Remunerada Bankinter, que aporta un 5 % el primer año, está totalmente exenta de comisiones por administración, transferencia o traspaso.
– Si se comparan con otros productos de ahorro a largo plazo, como los planes de pensiones, encontramos grandes beneficios. El principal, es que se puede retirar en cualquier momento el dinero (algo que no ocurre con, por ejemplo, los planes de pensiones).

 

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Desventajas

Los inconvenientes más señalados son:

– Los intereses que ofrecen no lo hacen un producto atractivo si la idea es obtener una rentabilidad elevada. A excepción de los ejemplos anteriormente expuestos, la mayoría aportan sobre un 2,40 % como la Cuenta Naranja, el 2,25 % de la Cuenta Coinc o el 2 % de la Cuenta Inteligente de Evo Banco.
– Su contratación y gestión suele ser totalmente online, lo que para algunas personas puede ser un inconveniente.
– En ocasiones exigen compromisos de permanencia o no permiten la domiciliación de recibos. Así, la Cuenta BES Solución del Banco Espírito Santo, exige la domiciliación de una nómina mínima de 2.000 euros para poder beneficiarse de sus bondades.
– Donde más se puede notar la diferencia con otros productos es en el aspecto fiscal. El mínimo de impuestos que se deben pagar sobre lo cobrado en intereses de estos productos es del 21% de IRPF. En cambio, si se opta por un producto de ahorro que permite retirar el dinero poco a poco en forma de renta mensual, como los planes de pensiones, los impuestos a pagar serán mucho menores.

Antes de tomar la decisión de abrir una cuenta remunerada, conviene hacer un análisis de las múltiples variantes que ofrece el mercado. Además, se debe tener muy presente qué tipo de uso se le va a dar al producto, y qué beneficio se quiere obtener con él. Leer con atención la letra pequeña y los compromisos que se adquieren al firmar un contrato evitará sorpresas en el futuro.

 

Artículo de Eva Llorca ofrecido por iAhorro