¿Qué opciones tenemos si queremos solicitar una hipoteca para reformar la vivienda?
Existen dos tipos de hipotecas para reformar una vivienda y conseguir la financiación que necesitamos:
1. Ampliar la hipoteca que ya tenemos (cuando aún estamos pagando la casa)
Esta opción es para quienes todavía no han terminado de pagar su vivienda. En este caso, se puede hablar con el banco para ampliar la hipoteca y añadir el coste de la reforma a la que ya está en marcha.
De esa forma, se suma el nuevo importe al que ya se debía, y se paga todo junto en cuotas más o menos similares a las que ya estabas pagando, ampliándose el plazo para liquidar tu hipoteca, o bien, se actualiza el importe de la cuota mensual, manteniéndose el mismo plazo.
2. Pedir una hipoteca nueva si la casa ya está pagada
Para hipotecar una vivienda que no tiene cargas, bastará con que el banco nos preste el dinero que necesitamos para la reforma, y que iremos devolviendo periódicamente.
Esta opción es muy útil si la reforma es importante y supone un gasto considerable. Por ejemplo, si queremos cambiar toda la instalación eléctrica, renovar estancias o reformar para mejorar la accesibilidad, entre otros.
En este caso, cuando la casa ya está pagada, uno de los aspectos clave es el valor actual de la vivienda. El banco lo tendrá muy en cuenta para decidir cuánto dinero puede prestarnos, esta cifra suele ser entre el 50 y 60% de la tasación. Bancos como el Sabadell ofrecen hasta un 70% en su programa “Hipoteca para otras finalidades”.