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La caída en picado de la rentabilidad que han experimentado los depósitos bancarios tradicionales durante todo el 2013 ha provocado el resurgir de las cifras netas de contratación de fondos. A ello ha contribuido, además, el hecho de que muchas gestoras de fondos han cambiado las características de algunos productos convirtiéndolos en productos sin riesgo, que permiten conseguir incluso una rentabilidad garantizada sin asumir riesgos en el capital inicial si se llega al vencimiento previsto inicialmente.

Fondos garantizados de capital o fondos garantizados de capital y rendimiento son nichos donde el cliente con aversión total al riesgo ha encontrado hueco para sus ahorros en 2013 y lo que llevamos de 2014. El no tener que asumir riesgos de ningún tipo y obtener mejores rentabilidades que con los depósitos ha provocado un despunte en la cifra de contrataciones.

 

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¿Y qué ocurre con los perfiles de ahorradores que gustan del riesgo moderado?
Aquellos pequeños ahorradores que quieren conseguir mayor rentabilidad a costa de asumir un ligero riesgo también tienen cabida en el mundo de los fondos de inversión.

Hablamos de un perfil de riesgo moderado y en ellos incluimos a aquellos ahorradores que pueden o establecen riesgos sobre la mitad, como mucho, de los ahorros inicialmente invertidos. Serán aquellos fondos de inversión en los cuales el importe mínimo invertido en activos de renta fija se sitúa en el 50% (aunque hay quien incluso habla de llegar a solo un 40%).

Pero como lo que se busca es el incremento de la rentabilidad final sin asumir demasiado nivel de riesgo, se reducen posiciones en fondos del tipo de los monetarios o de los de renta variable pura, unos por las bajas rentabilidades que se obtienen y otros por el exceso de riesgo que corre el titular.

Entre las carteras de inversión de los pequeños ahorradores han tomado fuerza las denominadas estructuras: parte del dinero se destina a un producto sin riesgo, como por ejemplo un depósito a plazo, mientras que otra parte se vincula a activos vinculados a la renta variable (acciones, cesta de acciones, índices bursátiles…).

Los expertos en fondos para este año recomiendan a este perfil de clientes que el componente de variable de sus fondos de inversión debe situarse entre el 30% y el 37,7% del dinero destinado a la apertura del fondo, dependiendo del activo subyacente que sea el que va a variable.

La parte que va a renta fija ira a productos que cambian en función de la gestora de nuestro fondo: en depósitos tradicionales, renta fija nacional, renta fija internacional… hasta en fondos monetarios nacionales o internacionales.

 

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Pero lo que ha de tener claro el pequeño ahorrador con este perfil es el límite al que quiere llegar invirtiendo en variable ya que, en función del mismo, podemos encontrarnos con fondos de renta fija mixta o fondos de renta variable mixta que se adapten a su perfil.

Las entidades financieras, además, están por la labor de la comercialización de productos de riesgo moderado ya que, ante la posibilidad de que un cliente de depósitos se lleve el dinero a otra entidad financiera por la baja rentabilidad, prefieren que se quede con ellos con productos que den mejores rendimientos sin asumir mucho riesgo y, claro está, la mejor opción son los fondos de inversión de perfil moderado.

Por este motivo, vemos en estos tiempos tanto a los fondos o los depósitos estructurados, como a los fondos de renta fija mixta, como los productos estrella dentro del segmento del ahorro dentro de las diferentes entidades financieras. La parte a variable suelen invertirla en valores estables, de reconocido prestigio o favorable historia bursátil, huyendo de los vinculados a sectores sin consolidación como son las nuevas tecnologías (demasiado cambio implica más riesgo) y también escapando de los valores de firmas que se encuentren en las denominadas economías emergentes, tan de moda hace unos años en los productos vinculados a variable.

Cualquier entidad posee en su cartera de productos de ahorro de estas características, ya que son la alternativa natural más óptima para perfiles de pequeños ahorradores que están dispuestos a sumir algo de riesgo a cambio de conseguir mejores rentabilidades que, con mucha probabilidad, tripliquen o cuatripliquen la rentabilidad que les ofrecían los depósitos bancarios.

El consejo es no quedarse solo en la denominación del fondo: si es un fondo fijo mixto sin más, hay que ver en que se invierte la parte en variable. Que en vez de invertir un 30% en variable, se invierta un 40%, debería ser irrelevante para este perfil de cliente mientras los valores en los que invierte sean de firmas contrastadas y consolidadas.

 

Artículo de Jose Luís del Campo Villares ofrecido por iAhorro