La vivienda soñada para relajarse. Para algunos en la playa, para otros en la montaña o en algún lugar remoto.
Sin embargo, en ocasiones no se dispone del dinero para comprar una segunda residencia y se debe recurrir a la financiación.
Los préstamos hipotecarios que tienen como finalidad una segunda vivienda suelen presentar unas condiciones más exigentes que aquellos destinados a una primera. Esto se debe a que el banco considera que está asumiendo un riesgo mayor: el cliente, en caso de no poder hacer frente a la devolución, priorizará el pago de la residencia habitual.
Además, el hecho de estar ubicadas en poblaciones de veraneo, alejadas de la cotidianeidad, complica su reventa si se produjera un caso de impago, explican expertos del comparador de productos bancarios CrediMarket.
Por todo esto, estos préstamos hipotecarios suelen tener unas características muy distintas a aquellos destinados a la compra de la vivienda habitual. A continuación comentamos las particularidades:
Menor financiación
Como el banco considera que está asumiendo un riesgo mayor, la financiación es mucho menor y se mueve entre el 55 % y el 70 % del valor de tasación de la vivienda. Una diferencia notable si se tiene en cuenta que en el caso de residencia habitual, las entidades suelen conceder hasta el 80 % del valor (a veces, algo más).
Por ello, es necesario que los titulares de la hipoteca dispongan de un buen volumen de ahorros, para hacer frente hasta la mitad del valor de la vivienda, más los gastos de gestión, que pueden suponer hasta un 15 % más.

Plazos de amortización menores
A esta disminución del porcentaje de financiación, se le debe sumar también un plazo de amortización más corto. Normalmente, no suele superar los 25 años, a diferencia de las dirigidas a financiar una primera vivienda, que pueden alargarse, en algunos casos, hasta los 30 0 40 años. Se debe tener en cuenta que sumando la edad del titular y el plazo del préstamo, el resultado no puede superar los 70 o 75 años, ya que suele ser la edad máxima para finalizar el pago.
Requisitos más exigentes
Además, se debe tener en cuenta que para que la entidad conceda este tipo de hipoteca, el cliente debe cumplir con unas condiciones más estrictas. El perfil crediticio del cliente debe ser excelente:
- Se debe contar con unos ingresos más altos. Deben ser de al menos 2.500 euros mensuales.
- Tener un puesto de trabajo estable y con un tiempo mínimo de antigüedad, normalmente de tres años.
- Haber acabado de pagar la primera hipoteca o que queden pocas cuotas para finalizar la amortización. En el segundo caso, los pagos deben estar al día y habitualmente se tiene en cuenta si se ha hecho frente a todos los pagos sin retrasos.
- El nivel de endeudamiento, en el momento de pedir el préstamo, debe ser lo menos elevado posible. De no ser así, el banco puede considerar al usuario como un perfil de riesgo y en consecuencia no conceder la financiación.
A continuación, listamos tres hipotecas de distintas entidades que dan la posibilidad de contratarla para segunda residencia:

Fuente: Credimarket





