Como su nombre indica, la vivienda habitual es aquella en la que residimos habitualmente, es decir, durante la mayor parte del año. Si bien se trata de una afirmación cierta, existen ciertos matices, especialmente a efectos fiscales.
Y es que para que Hacienda considere que un inmueble es nuestra vivienda habitual debe cumplir una serie de requisitos. De esta manera se asegura que no estamos evitando ciertas obligaciones fiscales, tanto a la hora de residir en ella como si queremos venderla, dado que en este caso pagaremos menos impuestos que si se trata de una segunda residencia.







