1 casa 2 países: qué ocurre con las viviendas construidas en fronteras

Desde Fotocasa analizamos a qué ayuntamiento pertenecen las casas delimitadas por fronteras y, en consecuencia, dónde pagan los impuestos sus habitantes

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¿Te imaginas vivir o comprar una casa que forma parte de dos países; es decir, que está dividida por una frontera? Se trata de una situación muy poco común pero que existe -incluso en España, como veremos más adelante- y que puede llegar a causar verdaderos quebraderos de cabeza para los propietarios de estos inmuebles.

Y es que, al formar parte de dos países, los propietarios y sus respectivas pertenencias -como la vivienda, el coche, y hasta normas de comportamiento-  están sujetos a tipos de normativas distintas. ¿Qué sucede en estos casos? ¿Cómo se decide a qué país pertenecen  y, en consecuencia, dónde se pagan los impuestos de las viviendas construidas en fronteras? Lo analizamos desde Fotocasa.

Los propietarios de viviendas construidas en fronteras suelen estar sujetos a dos tipos de normativas distintas, lo que puede conllevar problemas

¿Qué significa que una vivienda está construida en una frontera?

Una frontera es, según la Real Academia Española, la “línea que marca el límite exterior del territorio de un Estado, entendido como el espacio terrestre, marítimo y aéreo sobre el que ejerce su soberanía, lo que permite hablar de fronteras terrestres, marítimas y aéreas en función de la naturaleza física del espacio delimitado”.

Dentro del concepto de frontera, debemos diferenciar entre las fronteras limítrofes o geográficas, que son aquellas que separan territorios contiguos o colindantes, como por ejemplo, España con Francia, Andorra o Portugal, de las políticas. Ésta son aquellas que establecen el límite de soberanía y jurisdicción territorial entre dos países”.

Las fronteras geográficas son las que separan territorios contiguos, mientras que las políticas establecen los límites de jurisdicción entre ellos
viviendas en fronteras

Viviendas construidas en fronteras en el mundo: ¿qué normativa deben seguir?

Existen varios ejemplos de viviendas construidas en fronteras en todo el mundo, pero hay una que es, según recogen medios de comunicación de la talla de la BBC o el New York Times, la más peculiar. Se trata de una casa situada en el municipio de Baarle-Hertog-Nassau, por el que pasa la frontera que divide Bélgica de los Países Bajos.

Pues bien, da la casualidad de que esta vivienda pertenece a ambos países, al estar situada en mitad de la frontera que los separa que, según los medios, es la más complicada del mundo.

Uno de los casos más curiosos de vivienda situadas en fronteras es una casa situada entre Bélgica y los Países Bajos

Lo más curioso del caso es que cada parte de la casa está sujeta a las leyes nacionales de cada país y, dado que muchas de ellas son distintas entre sí, entran en conflicto. Según recoge The New York Times, “es difícil saber qué reglas imperan en esta vivienda” y, en consecuencia, en todas las que estén divididas por una frontera.

¿Qué sucede, entonces, a la hora de pagar los impuestos? Como normal general, las casas separadas por una frontera deberán seguir las reglas que imperan en el país en el que se encuentra la puerta de entrada del inmueble y, en consecuencia también el pago de los impuestos destinados a sostener los gastos públicos.

Las casas separadas por una frontera deberán seguir las reglas que imperan en el país en el que se encuentra la puerta de entrada
vivir entre dos paises

Ejemplos de viviendas delimitadas por fronteras construidas en España

En nuestro país hay un ejemplo curioso de una casa en la España rural, construída en un pequeño pueblo de Extremadura, concretamente en la frontera que separa España de Portugal: La Raya o A Raya, en portugués.

Resulta que en los años sesenta los habitantes de esta casa decidieron ampliar la vivienda, por lo que derribaron algunos de sus muros. Al hacer la reconstrucción, parte de la vivienda traspasó la frontera y, por lo tanto, pasó a formar parte de territorio portugués, concretamente del ayuntamiento de Marvao. Todo sin permiso de obra ni licencias.

Si bien en ese momento no hubo repercusiones, dado que los límites no estaban tan claros y la legislación era menos estricta, posteriormente sí que los ha habido. Aunque en este caso, para evitar tener que demoler parte de la propiedad, los respectivos ayuntamientos decidieron mover la frontera.

En los años sesenta, los propietarios de una casa de un pueblo de Extremadura ampliaron sus muros, sin saber que traspasaban la frontera

En este caso, por lo tanto, no hay duda de dónde deben pagar sus impuestos los propietarios; sin embargo, si la frontera hubiera permanecido y, en consecuencia la casa hubiera formado parte de España y Portugal, los impuestos se tendrían que pagar al ayuntamiento de Extremadura, que es donde se encuentra la entrada del inmueble.

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