¿Te imaginas vivir o comprar una casa que forma parte de dos países; es decir, que está dividida por una frontera? Se trata de una situación muy poco común pero que existe -incluso en España, como veremos más adelante- y que puede llegar a causar verdaderos quebraderos de cabeza para los propietarios de estos inmuebles.
Y es que, al formar parte de dos países, los propietarios y sus respectivas pertenencias -como la vivienda, el coche, y hasta normas de comportamiento- están sujetos a tipos de normativas distintas. ¿Qué sucede en estos casos? ¿Cómo se decide a qué país pertenecen y, en consecuencia, dónde se pagan los impuestos de las viviendas construidas en fronteras? Lo analizamos desde Fotocasa.






