¿Te imaginas cambiar una casa de más de 400 metros cuadrados por una de apenas 23 y, además, sobre ruedas?
Es lo que ha hecho una familia -¡numerosa!- de California. Gabriel y Debbie Mayes, diseñadores de webs, y sus cuatro hijos, de entre dos y diez años, llevan más de un año viviendo en un antiguo autobús escolar que han diseñado al milímetro.
La idea surgió de ella, que había visto un vídeo en Facebook de una pareja que había reconvertido un autobús escolar en su nueva casa sobre ruedas y se le ocurrió que podría hacer lo mismo con toda su familia. Le costó tiempo convencer a Gabriel, pero al final lo consiguió. Compraron uno de esos típicos autobuses escolares amarillos y planificaron cómo convertirlo en una casa para seis personas.

Un espacio para cada cosa
Con la ayuda de una empresa especializada marcaron sus requisitos: un área separada entre la habitación de los adultos y las literas de los niños, espacio para invitados y una cocina con encimera. Una vez quitados los asientos, dibujaron todas estas zonas en el suelo para ver cómo quedaría y ajustaron algunas cosas para dejar más espacio de paso. En total invirtieron unos 32.000 euros y la reforma tardó cinco meses. En ese tiempo vendieron o donaron la mayoría de las cosas que tenían, algunas las metieron en un trastero, y se mudaron al autobús en agosto de 2017.

El almacenaje, lo más complicado
El autobús-vivienda incluye también un cuarto de baño con ducha, una terraza sobre el techo, sofás y cinturones de seguridad para todos los pasajeros. Cuando están en marcha guardan todo lo que es frágil y precisamente el almacenaje es lo que resulta más complicado en un espacio tan pequeño para tanta gente. La nevera está bajo el banco de la cocina y afirman que es suficiente para la comida de una semana. Y, por supuesto, han aprendido a vivir solo con lo básico.


Una vida sobre ruedas
Durante el curso escolar viven en un parking para caravanas en Redding, en California, donde los cuatro niños acuden a un colegio público. El verano, en cambio, lo pasan en ruta por varios estados. Eso sí, su aventura tiene fecha de caducidad. Esperan mudarse a una casa “normal” en el verano de 2019, tras dos años sobre ruedas. Para entonces planean poner el autobús en alquiler para que otros puedan disfrutarlo. Mientras tanto, podemos seguir sus aventuras en su cuenta de Instagram y en su propio blog.





