También actúan sobre las persianas, bajando en las horas centrales del día aquellas sobre las que el sol está imponiendo toda su fuerza. Y, sobre todo, con sensores de presencia, para apagar o bajar el ritmo de trabajo del aire acondicionado en los momentos en que no hay personas en la habitación.
Cierto es que, en función del lugar donde esté nuestra vivienda, el consumo del aire acondicionado con bomba de calor será mayor en invierno o en verano. Por ejemplo, en el norte de la península las necesidades de climatización son mayores durante el invierno. Es entonces cuando la bomba de calor trabajará más. No obstante, con la ayuda de la domótica, el consumo eléctrico no se elevará tanto.
A modo de ejemplo:
El IDAE nos ilustra con una simulación de una casa de dos plantas en Guadalajara con una superficie de 130 m2 y en la que viven tres personas. Así, gracias a la domótica se consiguen ahorros que rondan el 11% en agua caliente, el 80% en iluminación, el 17% en calefacción y el 25% en aire acondicionado, entre otros.