Uso de la vivienda familiar en custodia compartida: qué saber y que opciones tenemos

Cuando hay custodia compartida, el uso de la vivienda familiar también entra en juego. Explicamos qué opciones contempla la ley en España y cómo se resuelven

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La separación con hijos es un tema delicado que no solo afecta a la propia familia, sino a todo aquello que tienen en común. De entre todos los temas, el más importante es el de qué hacer o cómo compartir la casa.

El uso de la vivienda familiar en caso de custodia compartida es uno de los puntos más delicados. Es una opción para salvaguardar la estabilidad de los niños, pero un quebradero de cabeza para los padres. Desde Fotocasa, veremos las dudas más frecuentes sobre este tema y posibles soluciones que podremos aplicar en este tipo de situaciones.

¿Qué es el régimen de custodia compartida y cómo influye en el uso de la vivienda?

Cuando hablamos de custodia compartida, nos referimos a un modelo en el que ambos padres comparten por igual los derechos y responsabilidades sobre sus hijos tras una separación o divorcio. 

Según el Artículo 92.5 del Código Civil, la custodia compartida “Se acordará el ejercicio compartido de la guarda y custodia de los hijos cuando así lo soliciten los padres en la propuesta de convenio regulador o cuando ambos lleguen a este acuerdo en el transcurso del procedimiento”.

Es decir, es un enfoque que busca que los hijos puedan convivir periodos similares con cada uno de los padres, lo que suele organizarse por semanas, quincenas o incluso días alternos según las necesidades de la familia. No es un sistema rígido: lo importante es adaptar la rutina a lo que mejor funcione para los niños.

En cuanto al uso de la vivienda familiar en caso de custodia compartida, supone un gran reto logístico a la hora de dividir la vivienda. Por eso, cada familia debe negociar cómo organizar ese reparto del hogar, pensando en la estabilidad de los niños y la mejor manera de preservar su bienestar.

En ocasiones, se recurre al modelo conocido como “casa nido”, donde los hijos permanecen en un mismo hogar y son los padres quienes se turnan para estar con ellos en esa vivienda. Aunque es una opción interesante, no siempre resulta práctica, ya que cada progenitor necesita tener un espacio alternativo para cuando no está en casa.

La custodia compartida debe asegurar que los hijos mantendrán la mayor estabilidad posible

¿Quién se queda en la vivienda familiar si hay custodia compartida?

Una de las dudas más grandes tras un divorcio o una separación con hijos, es la de quién se queda con la casa. La respuesta no es única, porque la ley en España, en concreto el Artículo 96 del Código Civil, no otorga un derecho automático a ninguno de los dos progenitores. En realidad, lo que se busca siempre es proteger la estabilidad de los hijos:

“En defecto de acuerdo de los cónyuges aprobado por la autoridad judicial, el uso de la vivienda familiar y de los objetos de uso ordinario de ella corresponderá a los hijos comunes menores de edad y al cónyuge en cuya compañía queden, hasta que todos aquellos alcancen la mayoría de edad.”

Para el uso de la vivienda familiar en caso de custodia compartida, lo primero a tener en cuenta es que los niños pasen el mismo tiempo tanto con el padre como con la madre. Esto significa que ya no hay un progenitor al que se le atribuya la vivienda por defecto, como llega a ocurrir en muchos casos de custodia exclusiva, sino que los dos tienen el mismo derecho a disfrutar de la vivienda.

 

Factores que influyen en la atribución de la vivienda en caso de custodia compartida 

En la práctica, y aunque hablemos de divorcio, ningún juez “elige” quién se queda en la casa, pero sí puede decidir cómo repartir el uso de la vivienda familiar, teniendo en cuenta estas circunstancias:

  • Edad y necesidades de los hijos: si los niños son pequeños, se valora que no tengan que sufrir el preparar un cambio de domicilio. En esos casos, puede darse prioridad a que permanezcan en la vivienda familiar.
  • Capacidad económica de cada progenitor: si uno de los padres tiene más dificultades para acceder a otra vivienda, puede asignársele el uso de la casa durante un tiempo.
  • Titularidad de la vivienda: aunque la casa sea propiedad de uno de los padres, eso no garantiza que vaya a quedársela para vivir con los hijos. La prioridad sigue siendo el interés de los menores.
  • Existencia de alternativas: si alguno de los progenitores dispone de otra vivienda adecuada, se tiene en cuenta a la hora de decidir.
Ningún juez elige quién se queda con la casa, sino que decide cómo repartir su uso, priorizando el bienestar de los hijos y según las circunstancias de los padres

3 opciones habituales del uso de la vivienda familiar en caso de custodia compartida

En la práctica, suelen darse varios escenarios:

  1. Uso temporal para uno de los progenitores: el domicilio se asigna durante un periodo concreto (por ejemplo, hasta que los hijos cumplen cierta edad). Es habitual que, en este caso, se establezca una compensación por el uso de la vivienda familiar, sobre todo si la propiedad es del otro progenitor.
  2. Venta o alquiler de la vivienda y reparto de beneficios: cuando ninguno de los dos puede o quiere quedarse en la casa, se opta por valorar la vivienda y ponerla a la venta o alquilarla. El dinero se reparte y cada progenitor busca una alternativa.
  3. “Casa nido”: aunque menos frecuente, existe la opción de que sean los padres quienes, de forma alternativa, residan en la vivienda familiar, mientras los hijos se quedan en ella.

La importancia de establecer limitaciones y revisiones del uso vivienda tras la separación o divorcio

La atribución de la vivienda familiar en custodia compartida rara vez es indefinida. Lo más común es que se establezca una limitación del uso de la vivienda en casos de custodia compartida y pueda revisarse cuando cambian las circunstancias

Por ejemplo, si uno de los padres mejora su situación económica, ha conseguido otra vivienda, o si los hijos ya son mayores.

¿Qué pasa si la vivienda familiar es de solo uno de los padres?

En este caso, el hecho de ser propietario no garantiza el uso inmediato de la vivienda tras la separación. Aunque la casa esté a nombre de uno de los progenitores, el juez puede asignar el uso al otro si se considera que es la mejor opción para los hijos.

Sin embargo, esta atribución suele ser temporal y acompañada de una compensación por el uso de la vivienda familiar, para equilibrar la situación entre ambos.

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