Las reparaciones de la comunidad de vecinos son más habituales de lo que parece. Ruidos, andamios, polvo… son algunos de los inconvenientes a los que nos enfrentamos cuando tienen que arreglar nuestra finca.
A veces se trata de un ascensor que ni sube ni baja o de un arreglo en el portal del bloque, pero hay ocasiones en las que los técnicos encargados de las reformas de la comunidad de vecinos necesitan entrar en nuestra casa para completar las reparaciones. ¿Estamos obligados a dejarlos pasar? La respuesta a esta pregunta la podemos encontrar en la Ley de Propiedad Horizontal.
¿Qué reparaciones suelen implicar la entrada a nuestra vivienda?
Fachadas agrietadas, desprendimientos en balcones o filtraciones en las cubiertas son algunos de los problemas a los que nos podemos enfrentar y que pueden requerir el acceso a nuestra vivienda. Otro clásico es la fontanería: humedades y fugas o roturas en bajantes suelen traer de cabeza a más de una comunidad de propietarios.
Para llevar a cabo todas las reparaciones, a veces es necesario que los operarios entren en nuestro domicilio para hacer obras en casa o, por ejemplo, para dejar material en un patio o situar anclajes de elementos de seguridad. También podrían necesitar entrar en la vivienda para subir a un andamio, para arreglar una tubería, para subir a la azotea o para reparar un patio al que solo es posible acceder desde nuestro inmueble.








