Sin embargo, conviene destacar que esta norma no solo se centra en la salud de nuestro entorno natural, sino que también presta atención a la salud de los habitantes de las viviendas reformadas. Para entenderlo mejor, podemos destacar que estas obras permiten alcanzar el equilibrio entre el concepto de calidad del inmueble y la mejora del consumo energético y, de forma conjunta, contribuyen a mejorar el bienestar de sus habitantes.
Otro punto importante que contempla la ley es la búsqueda de la digitalización de los edificios, tanto de los nuevos como de los antiguos. El objetivo final será mejorar el control, la gestión y la transparencia en todo lo relacionado con el funcionamiento y el consumo de la edificación.
En otro orden de cosas, la nueva norma pretende favorecer la rehabilitación energética de los inmuebles hasta que alcancen la condición necesaria para favorecer su descarbonización. Contemplando para ello medidas públicas y privadas, al mismo tiempo que se fomentan medidas para paliar y evitar las situaciones de pobreza energética.
¿Qué medidas contempla esta norma para la rehabilitación de edificios?
Además de establecer disposiciones orientadas a la mejora de la eficiencia energética, como ya hemos comentado, también contempla cuestiones relacionadas con el funcionamiento de la comunidad de propietarios. Más concretamente, con la toma de decisiones de la comunidad de vecinos y con su capacidad para conseguir financiación orientada a la ejecución de obras de rehabilitación del edificio.
La nueva norma establece deducciones en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IPF) para las obras que permitan alcanzar mejoras de eficiencia energética y habilita, también, el marco normativo para los programas de ayuda.
Deducciones en el IRPF
En concreto, la nueva ley establece una financiación de 450 millones de euros contemplados en el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia para las obras que permitan reducir el consumo energético de la edificación y mejorar la calidad de las viviendas que las implementan. En concreto, la norma incluye tres tipos de deducción en el IRPF.
- 20% para aquellas viviendas que reduzcan en un 7% la demanda de aparatos de climatización, como calefacción o aire acondicionado.
- 40% para las viviendas que consigan un ahorro de energía primaria no renovable del 30%.
- 60% para los edificios residenciales que reduzcan el consumo de energía primaria no renovable en un 30% o alcancen calificaciones energéticas de A o B en el edificio.
¿A quién afecta?
A todas aquellas personas que estén pensando en realizar obras en su vivienda habitual, ya sea comprada o alquilada, o bien vayan a arrendar un inmueble antes de diciembre de 2023. A la hora de vender o arrendar una casa será necesario destacar el grado de eficiencia energética de la misma, una cuestión que también puede mejorar el precio final de la venta o de las cuotas de la renta.