Es innegable el increíble cambio que ha supuesto la aparición del coronavirus en nuestro día a día en tan solo un año. Desde marzo de 2020 venimos siguiendo la normativa que prioriza la distancia social, la ventilación de espacios cerrados, la desinfección de superficies y manos…
Pero toda ayuda es poca en estos momentos, por eso ahora interioristas, arquitectos y constructores están poniendo el foco en los edificios saludables. Una tendencia que hace unos años sonaba lejana, pero se ha convertido en el presente y en nuestra realidad.
Cómo ha afectado el coronavirus a los nuevos materiales de construcción
El virus ha cambiado la arquitectura, la construcción, la decoración, la distribución de espacios y de los elementos: la prioridad en este momento es proteger a las personas en espacios tanto públicos como cerrados, en hospitales, oficinas y también en sus respectivos hogares.
Los materiales antibacterianos que luchan contra los microorganismos y los virus ya existían desde hace años, pero no se valoraban lo suficiente. Ahora que la pandemia nos ha obligado a poner en primer plano la salud, este tipo de materiales están a la orden del día.
Entre las tendencias principales podemos encontrar las siguientes:
- Apuesta por materiales poco porosos y fibrosos, puesto que limitan la actividad del virus.
- Se comienzan a valorar los espacios abiertos y flexibles, la orientación, el confort interior y las nuevas tecnologías.
Sin duda, nos encontramos en un momento de reflexión acerca de las carencias que presentan nuestros hogares, pero también los espacios de uso laboral, que son donde pasamos el 90% del tiempo. Por eso son importantes propuestas como el Observatorio 2030, un proyecto del Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España que reúne a las administraciones públicas y a los grupos industriales y del tercer sector para analizar el diseño de las ciudades.

Pinturas antibacterianas
La desinfección es la principal vía para combatir el coronavirus, pero muchos de los productos que se utilizan dañan las paredes y techos. Por eso se apuesta en multitud de espacios (hospitales, restaurantes, residencias…) por pinturas capaces de combatir las bacterias y virus.
En su composición se encuentran unos minerales que, a través de un catalizador, generan iones que oxidan la bicapa lipídica de las bacterias, rompiendo las paredes celulares y destruyéndolas. Por sorprendente que parezca, no es magia sino química en estado puro: este fenómeno se debe a que generan un entorno alcalino que impide que los microorganismos vivan y aniden en las superficies donde se encuentra este tipo de pintura.
También hay pinturas con una composición libre de disolventes y plastificantes, bajas en emisiones que aguantan la abrasión húmeda y resisten los desinfectantes.
Mecanismos de purificación del aire
La ventilación correcta de los espacios cerrados es a veces un desafío, ya que es mejor evitar la recirculación del aire y renovar con aire exterior. Sin duda, una propuesta bastante difícil especialmente durante la temporada de frío y en climas húmedos donde tiende a llover o nevar.
Para solucionar este problema, se están investigando tecnologías que sean capaces de purificar el aire mediante sistemas de filtración.
Otra propuesta son unos yesos que capturan los compuestos químicos simples producidos por cualquier forma de vida y los convierte en compuestos inertes, acabando con ellos.
Materiales para fachadas
En fachadas también se están empleando productos antibacterianos que no permiten la penetración de virus y bacterias, y que sean también resistentes a los productos de limpieza eficaces contra la covid y los rayos ultravioleta que ayudan en la desinfección.
Cortinas con tejidos especiales
Las innovaciones también vienen en el campo textil, especialmente para las cortinas, ya que son el primer elemento con el que se encuentra el aire procedente del exterior.
Se están creando cortinas cuyo tejido de poro cerrado es libre de sustancias nocivas, ya que inhibe la actividad bacteriana, como es el caso del polyscreen. Una ventaja que ofrece es que son fáciles de desinfectar: basta con jabón y agua, y el tejido no se dañará.
Tendencias en interiorismo y decoración
Nos hemos vuelto más conscientes que nunca de los espacios que habitamos y de cómo lo hacemos (o, más bien, cómo lo hacíamos). Nos hemos tenido que adaptar por la fuerza a esta situación que nos ha tocado vivir.
La distribución de los espacios es otro punto sensible a la hora de buscar soluciones que busquen minimizar los contagios. Para mantener la distancia social y evitar aglomeraciones suele haber dos soluciones:
- Retirar.
- Reorganizar.
En espacios de cara al público se están utilizando, desde el comienzo de la pandemia, protectores de materiales no porosos como el vidrio o el metacrilato. El problema de este tipo de materiales es que se degradan muy despacio y son muy difíciles de reciclar.
Otra de las apuestas es la automatización de las superficies comunes para evitar tocarlas: grifos que se controlan con pedales, dispensadores de jabón y secadores automáticos, ascensores activados por voz, interruptores con manos libres, autolimpieza regular…
Soluciones de eficiencia energética
Como consecuencia directa del teletrabajo y de tener que permanecer más tiempo en casa, el consumo energético en el hogar se ha alterado por completo: la factura de la luz se incrementó en torno al 28% aproximadamente.
Para contrarrestar esta situación, es importante que nuestra vivienda tenga un buen aislamiento térmico, contar con electrodomésticos de bajo consumo, soluciones de ahorro…
Quién sabe, quizás el coronavirus nos haga apostar por la rehabilitación energética de viviendas. Mientras tanto, se incrementan las búsquedas de viviendas eficientes.
¿Cómo se prevé el futuro?
De momento no podemos comprobar la eficacia de todas estas propuestas ni el efecto que tendrá el coronavirus en el sector de la construcción porque aún es demasiado pronto, y no hay documentación de referencia que nos pueda guiar.
Pero lo que sí es seguro es que estos sectores tendrán que ajustarse y transformarse: la digitalización, la innovación y la eficiencia energética, en línea con los principios de la economía circular, serán los que marquen las pautas.
Mientras tanto, seguiremos conociendo las necesidades de la arquitectura y el urbanismo postpandémicos teniendo en cuenta el factor salud. Estamos en un momento único que sentará las bases de nuestro futuro.





