¿Para qué fines se construyen los edificios prefabricados?
Los edificios prefabricados pueden usarse para distintos fines y seguro que en el futuro los veremos con más frecuencia. Actualmente, estas son las típicas situaciones en las que se usaría una edificación prefabricada.
- Edificaciones de uso público. Se pueden edificar hospitales, escuelas, estadios de fútbol…
- Oficinas. Ya existen las oficinas en edificios prefabricados que se pueden desmontar por completo y reutilizar en otro emplazamiento
- Vivienda Social. Con el fin de solucionar los problemas habitacionales, en ciudades como Barcelona se inició la construcción de nuevos edificios prefabricados
- Alquiler accesible. En la localidad madrileña de Móstoles ya existe el primer edificio residencial de viviendas en altura prefabricadas destinadas al alquiler asequible
- Residencias de estudiantes. Por ejemplo, en Filadelfia encontramos una residencia de estudiantes que se montó empleando un sistema modular prefabricado
Como comentamos, estos no son los únicos usos que existen, ya que las construcciones modulares industrializadas pueden levantarse, en realidad, para cualquier proyecto habitacional, ya sean viviendas, hoteles, residencias, albergues…. El sistema ofrece una gran versatilidad para dar respuesta a cualquier necesidad, explican desde la empresa Obox.
Edificios prefabricados de hormigón
Las edificaciones de hormigón prefabricado fueron diseñadas para crear en tiempo récord edificios industriales. No obstante, pronto se demostró que este tipo de material de construcción era especialmente interesante para levantar viviendas de alta calidad a partir de soluciones modulares.
Este material ha dado ahora un paso más, y es que se ha constatado su fiabilidad para levantar edificios en altura. Así lo demuestra el proyecto PENSI en l’Hospitalet de Llobregat, señalan desde Arquitectura y Diseño. Se trata del primer edificio industrializado de viviendas en altura del país.
El precio de ejecución de este edificio industrializado o prefabricado en comparación con la construcción de un edificio tradicional es de un 10% más, un sobrecoste que queda de sobras compensado por su acelerado plazo de ejecución y por la reducción de los costes en las tareas de intervención durante la etapa de mantenimiento, reparación sustitución o renovación.