Una vez conseguida la aprobación, llega el momento de contactar con un técnico competente que se encargue de la redacción del proyecto técnico. Este aspecto es necesario, ya que seguramente durante la reforma habrá que modificar elementos estructurales de la edificación, como muros de carga o zonas comunes, entre otros aspectos.
Además, contratar los servicios de este profesional cualificado puede ser de gran ayuda, puesto que aportará ideas para unir dos casas de forma eficiente y funcional. En este punto es importante tener en cuenta que los condicionantes legales y técnicas no serán los mismos si se trata de viviendas en la misma planta que si se encuentran en diferentes niveles.
Finalmente, será necesario contar con las licencias municipales pertinentes para poder realizar las obras de segregación. Para obtener este permiso, habrá que abonar la tasa por actuaciones urbanísticas y liquidar el Impuesto sobre Construcciones, Instalaciones y Obras (ICIO).
¿Qué supone la unión jurídica de dos viviendas?
Tras la unión física de las dos casas, habrá que modificar la referencia catastral de los inmuebles en el Registro de la Propiedad. De esta manera estaremos dejando constancia de que, tras la reforma, se han unificado las viviendas y, por lo tanto, solo contaremos con una referencia catastral. Es decir, tras ejecutar el proyecto de agrupación, las referencias catastrales anteriores desaparecerán y se le asignará una nueva referencia a la vivienda resultante. ¿Cómo es el trámite para formalizar la unificación?
- Será necesaria una nueva cédula de habitabilidad para la vivienda resultante.
- Cambiar la inscripción en el registro de la propiedad.
- Modificar la inscripción en el catastro.
Deducciones fiscales e impuestos
Una de las ventajas de la unión jurídica de los inmuebles es que permite optar a bonificaciones para primera vivienda o residencia habitual. Resulta evidente que como propiedades independientes no podrían contemplarse ambas dentro de esta categoría.
El pago de los impuestos que gravan la propiedad de la vivienda también se verá afectado. Es el caso de las tasas municipales que pueden tener diferentes conceptos: recogida de basuras, alcantarillado, alumbrado público, etc. Hay que tener en cuenta que cada propiedad paga estos tributos de forma individual, al disponer de una única vivienda en lugar de dos supondrá un ahorro económico. En cuanto al IBI, se devengará una nueva cuota en relación con la nueva referencia catastral de la vivienda resultante.
Unificación de suministros
Unificar los recibos relacionados con algunos servicios básicos como la electricidad, el agua, el gas o el seguro del hogar puede suponer un ahorro económico en el pago mensual de este tipo de facturas. Sin embargo, hay que tener en cuenta que la unión jurídica de las dos viviendas también conlleva gastos relacionados con los servicios notariales y registrales.
Cuotas de la comunidad
El propietario de la nueva vivienda tendrá que seguir haciendo frente a su obligación de pagar la cuota correspondiente a la comunidad de propietarios. Sin embargo, habrá que acordar una modificación de las mismas, ya que con la unificación solo habrá una única vivienda.
Si, finalmente, las necesidades vuelven a cambiar con el tiempo y deseamos separar ambos inmuebles será posible hacerlo. Es una situación reversible, mediante un proceso muy similar al que acabamos de comentar se puede disolver la unificación. Existen supuestos en los que la división de las propiedades puede resultar beneficioso, por ejemplo, la necesidad de vender la vivienda. En este caso, la venta puede resultar más sencilla si disponemos de dos viviendas en lugar de una de grandes dimensiones.