Tener una segunda vivienda en la playa o en la montaña es uno de los sueños de muchas familias, pero no todo vale. Antes de decidirte, debes tener en cuenta una serie de aspectos. No cometas errores que luego te impidan disfrutar de tu preciada y ansiada casa de vacaciones. Sigue leyendo y descubre cuáles son las ocho preguntas básicas que debes hacerte a la hora de elegir lugar en el que comprar tu segunda residencia.
¿Qué zona elegir para la segunda residencia?
El lugar donde está ubicada es fundamental. Si tienes clara una zona, perfecto. De no ser así, es aconsejable analizar las que se ajustan más a tus intereses. ¿Qué es lo que buscas? ¿Más o menos sol, tranquilidad, playas concurridas, montaña…? Lo mejor es pasear por el lugar para informarte y conocer la zona: qué vecinos viven ahí o cuáles son los servicios de la urbanización, entre otros datos. El clima de la zona es otro elemento muy importante que debes tener en cuenta a la hora de comprar segunda residencia.
¿Cuál es el mejor entorno para una segunda vivienda?
El entorno es también muy importante. Antes de comprar una segunda vivienda, es aconsejable valorar las ofertas de ocio y los servicios que te ofrece. Tener cerca supermercados, farmacias y zonas de restauración es vital si no quieres tener que coger el coche para cualquier gestión cotidiana.
¿Está cerca y bien comunicada?
No es lo mismo que sea una segunda residencia para fines de semana, donde la proximidad y facilidad de acceso es muy importante, que para las vacaciones. En este último caso, no importan tanto las distancias, aunque sí es recomendable que tenga buenas comunicaciones (carretera, tren, avión…).
¿Qué precio tiene la vivienda?
Antes de nada, debes comprobar qué tipo de viviendas se venden y cuál es el precio medio de la zona para ver si se ajusta a tus posibilidades. Nunca debes comprar por impulso sin ver los pros y contras de la casa y de la zona.
¿Qué gastos de mantenimiento tiene una segunda residencia?
Comunidad, reparaciones, impuestos, seguro del hogar… Es importante que hagas los cálculos de cuánto cuesta al año la casa y cuánto te puedes permitir (aquí no está incluida la hipoteca, si la tuviera). Si te gusta una casa con piscina o con jardín, debes valorar si resulta rentable el sobrecoste de los gastos de mantenimiento que conllevan estos equipamientos. Si se trata de una casa aislada, igual se necesita una persona que se encargue de la finca.
¿Podré alquilar la vivienda de vacaciones?
Puede que el objetivo sea para disfrutarla todos los fines de semana o las vacaciones pero, por si acaso, siempre es bueno analizar si esta segunda vivienda tiene posibilidades de alquilarse. Este factor es un plus incluso a la hora de una posible venta.
¿Se ajusta a mis opciones de futuro?
También es bueno valorar el futuro. Si tu idea es ampliar la familia, debes pensar en que el apartamento no se quede pequeño. También debes evitar que sea una casa demasiado grande que solo genere gastos. Además, una segunda residencia ata a un lugar y obliga a ir todos los veranos a la misma zona. Esto puede ser estupendo si quieres que los niños tengan amigos pero también puede ser un lastre si prefieres conocer otras zonas.
Por todo ello, antes de lanzarte de cabeza, es imprescindible que tengas en cuenta tus gustos, preferencias y objetivos para poder decidir la zona en la que comprar segunda residencia.





