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La COVID-19 y todos los efectos colaterales asociados como el confinamiento o las restricciones de movilidad están generando un cambio de paradigma en los hábitos de compra de vivienda de las familias. Esto hace que los futuros compradores, a la hora de adquirir una vivienda, se planteen cuestiones que hasta ahora no se les daba tanta importancia, reordenando así sus prioridades. A continuación, te explicamos cuáles.

En búsqueda de espacios exteriores

El tiempo que hemos permanecido encerrados en casa ha sido una experiencia dura, y ha revalorizado los espacios exteriores en el hogar. Ante el miedo de un nuevo confinamiento, disponer de viviendas con terrazas, balcones o jardines para tener un respiro y poder disfrutar del clima ha puesto de relevancia este aspecto a la hora de comprar un hogar.

La ubicación de la vivienda

Aunque ciudades como Madrid y Barcelona tienen un atractivo incuestionable, la realidad es que los espacios exteriores en las grandes ciudades acostumbran a traer consigo un considerable aumento de precio de la vivienda. Por este motivo, las zonas periféricas de las urbes, bien conexionadas con la ciudad, sus servicios y el ocio, están cogiendo fuerza a la hora de decidir la ubicación de la nueva vivienda. En este sentido, la relación calidad-precio juega un papel importante. Por otro lado, la posibilidad del trabajo a distancia favorece estas ubicaciones no tan cercanas al entorno laboral, lo que plantea otras posibilidades de residir. ¿Qué os parecería vivir en una segunda residencia? Algo que hasta ahora estaba reservado a los períodos vacacionales podría convertirse en tu nuevo hogar permanente, y este es uno de los aspectos que están valorando los compradores a la hora de invertir.

las zonas periféricas de las urbes

Espacios amplios en el hogar

Relacionado con el teletrabajo, si necesitamos ubicar un despacho dentro del hogar, necesitaremos espacio para hacerlo. Esto se traduce en más metros cuadrados, y también repercute en la distribución. El equilibrio entre espacios amplios, pero diferenciados, es uno de los requisitos que más se valoran en los nuevos hogares, así como la posibilidad de disponer de espacios ambivalentes.

Zonas exteriores comunes y compartidas

La búsqueda de espacios ubicados en la periferia de las ciudades no es banal. En muchas ocasiones, estas comunidades disponen de zonas exteriores compartidas como piscina o jardín comunitario. Obtener estas características en una vivienda en el centro de las grandes ciudades repercute en el precio de esta, por eso la ubicación que comentábamos en el punto anterior es especialmente importante para encontrar estas características en los inmuebles.

Relacionado con este punto, se han hecho hueco también nuevas maneras de convivir. Es el caso del coliving’, ‘cohousing’ o viviendas compartidas, generalmente en régimen de alquiler. En estas modalidades, los inquilinos, especialmente gente joven, pero también gente mayor, comparten zonas comunes como salones o lavandería. El confinamiento ha potenciado este tipo de viviendas y en muchos casos ha evitado el aislamiento social de sus habitantes, en especial del colectivo de gente mayor. Por este motivo, este tipo de comunidades están marcando una tendencia en la actualidad.

La tecnología en el sector inmobiliario

La COVID-19 ha potenciado el uso de las nuevas tecnologías, sobre todo las relacionadas con las plataformas de videollamadas. En el ámbito inmobiliario, esto se tradujo en tours virtuales en la búsqueda de viviendas a fin de evitar los desplazamientos, y es una tendencia que está cuajando en los distintos portales inmobiliarios y en los portales de promoción de obra nueva. Por otro lado, cada vez más se está digitalizando el proceso completo de compra de una vivienda. ¿Conseguiremos, a corto plazo, evitar pasar por el notario?