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Si el contrato de alquiler finaliza y el propietario no ha comunicado su intención de no renovarlo, el contrato se renovará automáticamente. Según la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU), todos los contratos firmados desde marzo de 2019 tienen una duración mínima de cinco años, y si ninguna de las partes manifiesta su voluntad de rescindirlo, el contrato se prorrogará automáticamente durante un año y hasta un máximo de tres. Esta renovación automática se conoce como prórroga tácita.

Renovación automática de contratos de alquiler

En el mundo del alquiler de viviendas, es común que surjan dudas sobre qué sucede cuando un contrato llega a su fin y ninguna de las partes ha manifestado su intención de rescindirlo. ¿Se renueva automáticamente? ¿Puede el propietario aumentar el precio del alquiler? En este artículo, abordaremos estas preguntas para que tanto inquilinos como propietarios estén bien informados.

La prórroga automática del contrato

Según la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU), todos los contratos de alquiler firmados desde marzo de 2019 tienen una duración mínima de cinco años. Si al finalizar este periodo ninguna de las partes ha comunicado su deseo de terminar el contrato, este se prorrogará automáticamente. Esta prórroga puede extenderse por un año y hasta un máximo de tres años, lo que se conoce como prórroga tácita.

Es importante destacar que durante esta prórroga, las condiciones del contrato, incluido el precio de la renta, deben mantenerse tal como se pactaron originalmente. Esto significa que el propietario no puede aumentar el precio del alquiler durante este periodo de prórroga.

Renovación del contrato y ajustes en el precio

La situación cambia si se trata de una renovación del contrato en lugar de una simple prórroga. En el caso de una renovación, las partes tienen la oportunidad de negociar nuevas cláusulas, lo que incluye la posibilidad de ajustar el precio de la renta. Esto permite al propietario solicitar un incremento en el alquiler, siempre y cuando ambas partes estén de acuerdo.

Es fundamental que tanto inquilinos como propietarios estén al tanto de estas diferencias para evitar malentendidos y asegurar que el proceso de renovación o prórroga se lleve a cabo de manera justa y conforme a la ley.

En resumen, si un contrato de alquiler finaliza y el propietario no ha comunicado su intención de no renovarlo, el contrato se prorrogará automáticamente por un periodo de hasta tres años, manteniendo las condiciones originales, incluido el precio de la renta. Sin embargo, en el caso de una renovación, sí es posible negociar un ajuste en el precio del alquiler. Conocer estas diferencias es clave para gestionar adecuadamente los contratos de alquiler y evitar sorpresas desagradables.