La prórroga de un contrato de alquiler es un proceso que puede parecer complicado, pero con la información adecuada, se puede manejar de manera eficiente. Si tu contrato de alquiler está próximo a vencer, es importante que conozcas los pasos a seguir para prorrogarlo correctamente y evitar inconvenientes legales.
¿Qué es la prórroga automática?
La Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) establece que, si ninguna de las partes involucradas en el contrato de alquiler comunica su intención de no renovarlo, este se prorrogará automáticamente.
Esta prórroga se realiza por plazos anuales y puede extenderse hasta un máximo de tres años. Es crucial que tanto el arrendador como el arrendatario estén al tanto de los plazos de notificación: el arrendador debe avisar con cuatro meses de antelación y el arrendatario con dos meses.
Opciones para la prórroga del contrato
Además de la prórroga automática, existe la posibilidad de solicitar una prórroga extraordinaria. Esta opción es válida cuando el periodo de prórroga obligatoria o tácita ha finalizado. El arrendatario puede solicitar esta extensión por un año adicional, manteniendo las condiciones del contrato vigente.
Revisión y firma de un nuevo contrato
Aunque la prórroga se realiza de manera automática, es recomendable revisar toda la documentación relacionada con el contrato de alquiler. Asegúrate de que todo esté en orden y cumpla con las disposiciones de la LAU.
Si ambas partes están de acuerdo, también pueden optar por firmar un nuevo contrato de alquiler, lo que permite establecer nuevas condiciones y extender la relación por otros cinco años.
Prorrogar un contrato de alquiler no tiene por qué ser un proceso complicado. Conociendo las normativas y plazos establecidos, puedes asegurarte de que todo se realice de manera correcta y sin contratiempos. Recuerda siempre comunicarte con tu arrendador o arrendatario con la antelación necesaria para evitar malentendidos y garantizar una transición fluida en la renovación del contrato.

