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Una de las mejores ocasiones para negociar una reducción de la renta es cuando el importe de las rentas de las viviendas en alquiler baja. Por ejemplo, a consecuencia de la situación económica que provoca que las viviendas que se alquilen hagan una revisión a la baja de las rentas a solicitar. No obstante, esa reducción en el importe de las rentas no se produce en todas las zonas, pero sí que es cierto que tal situación produce cambios en el mercado del alquiler y lo podemos aprovechar.

Aspectos a tener en cuenta a la hora de negociar el precio del alquiler

Actualmente, en ciertas zonas hay una gran oferta de viviendas que se destinaban al sector turístico o a estudiantes que han quedado vacías y que se están destinando al arrendamiento de vivienda habitual. Ese incremento de viviendas para alquilar también se ha notado en los barrios en los que especialmente se han hecho sentir las consecuencias de la crisis. Los arrendatarios de estas zonas, con un contrato de arrendamiento en vigor, pueden utilizar el momento para renegociar a la baja las rentas pactadas. Pueden argumentar que hay viviendas con iguales condiciones por las que se están ofertando precios más reducidos.

Si llevamos ya un tiempo como arrendatarios de una vivienda y hemos ido cumpliendo el pago y nuestras obligaciones de forma correcta, somos buenos inquilinos. Podemos utilizar estas circunstancias para hablar con nuestro arrendador y solicitar una reducción de la renta, porque garantizamos el cobro de la renta cada mes, ofrecemos garantía de pago que siempre es un valor deseable pero más en estos momentos. La estabilidad laboral es otra garantía que ofrecer al arrendador, ya que, por lo general se buscan arrendatarios que estén en la vivienda largo tiempo de forma que no se produzca demasiada rotación en el alquiler por los inconvenientes que esta conlleva. Deberá hacerse ver al arrendador que hay viviendas de características parecidas a la que tenemos arrendada con renta más reducida que la que estamos pagando en la actualidad. Así el arrendador podrá sopesar el riesgo de dejar marchar a una persona que cumple con el pago puntualmente, y no da problemas, sin saber si un nuevo arrendatario le ofrecerá tal garantía.

No obstante, puede que el arrendador no quiera negociar una reducción de la renta por lo que reste de contrato, pero podemos intentar conseguir una reducción temporal, en atención a la situación económica actual. 

rebaja en el alquiler

Firmar un nuevo contrato con unas nuevas condiciones

Otra ocasión para negociar las rentas del alquiler es cuando el arrendamiento llega a su fin, y se tiene que firmar un nuevo contrato con unas nuevas condiciones. Este es un buen momento para pedir una rebaja de la renta a abonar por el nuevo arrendamiento, ya que, podría quedarse la casa vacía y estar así durante un tiempo considerable, hasta que pueda volverse a arrendar por el importe que solicite el arrendador.

Antes de hablar con el arrendador, sería conveniente informarse sobre las rentas de viviendas en alquiler que se solicitan en la zona, por viviendas de condiciones similares. De esta manera, sería más fácil convencer al arrendador y ofrecer motivos por los que debe acordar con nosotros una renta inferior a la que nos pida por el nuevo contrato.

Lo aconsejable sería tener varias opciones que alternativamente se fueran ofreciendo al arrendador en el caso de no aceptar la primera que le ofrezcamos. Si el arrendador no está dispuesto a aceptar una reducción de la renta permanente, podemos proponer una carencia en el pago de la renta. Esta opción podría intentarse cuando llega el fin del arrendamiento que tenemos, ya que, para el arrendador sacar al mercado del alquiler una vivienda requiere ponerla a punto con el consabido gasto. Si además lo unimos al hecho de estar sin percibir rendimientos, hasta que se consiga alquilar y a las gestiones que deben hacerse para conseguir un nuevo inquilino, puede que le interese al arrendador nuestra propuesta evitando así la incertidumbre. Puede ser útil este camino, si le exponemos al arrendador las carencias que tiene la vivienda y el coste que tendría renovar el inmueble, quizá no consigamos exactamente la rebaja de la cantidad que buscamos, pero puede que obtengamos una reducción durante ciertos meses, o que no nos repercuta ciertos gastos como la comunidad de propietarios, o incluso que cambie por ejemplo los electrodomésticos de la vivienda.

Una vez que hayamos conseguido un resultado que nos sea interesante, lo correcto es formalizarlo por escrito en el nuevo contrato a formalizar entre partes, o si se trata de un contrato en curso ya, mediante el correspondiente anexo donde consten las condiciones pactadas.

Si le ha quedado alguna duda al respecto del alquiler de su vivienda, puede consultar Legálitas y ampliar la información en este enlace.