Cuando vivimos de alquiler es normal que, con el paso del tiempo, queramos adaptar la vivienda a nuestro gusto o a nuestras necesidades. Sin embargo, no todo vale. La Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) establece una regla básica: el inquilino no puede realizar obras que modifiquen la configuración de la vivienda sin el consentimiento del propietario. Pero hay más… Desde Fotocasa te aclaramos las reformas que SÍ puedes hacer en un piso de alquiler (sin meterte en líos)
Lo que el inquilino debe saber sobre reformar la vivienda de alquiler
Estar de alquiler no significa resignarse a vivir en un entorno que no va con tu estilo o está anticuado, pero sí implica conocer tus derechos y deberes.
Tres ideas básicas que te ahorrarán problemas:
- El casero debe mantener la vivienda habitable. Reparaciones necesarias y estructurales no son cosa tuya.
- Tú asumes el mantenimiento por uso normal. Pequeños desperfectos cotidianos suelen recaer en el inquilino.
- Si cambias la configuración del piso, necesitas permiso por escrito.
Vivir de alquiler: ¿qué dice la ley sobre hacer reformas?
Cuando vivimos de alquiler es normal que, con el paso del tiempo, queramos adaptar la vivienda a nuestro gusto o a nuestras necesidades. Sin embargo, no todo vale.
La Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) establece una regla básica: el inquilino no puede realizar obras que modifiquen la configuración de la vivienda sin el consentimiento del propietario. En concreto, el artículo 23 indica que cualquier actuación que altere la distribución, la estructura o las instalaciones del piso necesita autorización expresa y por escrito del casero.
Ahora bien, la propia ley deja margen para realizar pequeñas mejoras estéticas y reversibles, siempre que no se dañe la vivienda y que, al finalizar el contrato, se devuelva el piso en el estado original.
¿Qué reformas sí puedes hacer en un piso de alquiler según la ley?
De acuerdo con la ley, existen varias reformas que sí puede hacer un inquilino en un piso de alquiler siempre que no alteren la estructura ni las instalaciones de la vivienda. En este apartado repasamos qué cambios están permitidos y cómo hacerlos sin problemas legales.
Pintar las paredes (con matices)
Pintar es, probablemente, la reforma más habitual en un piso de alquiler y también una de las que más transforma el espacio. Legalmente no está prohibido, pero se recomienda pedir permiso al propietario y dejar constancia por escrito.
En la práctica, muchos contratos especifican que el inquilino debe devolver la vivienda en el mismo color en el que la recibió. Por eso, lo más habitual es acordar previamente con el casero si se podrá pintar y si será necesario volver a pintar al finalizar el alquiler.







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