¿Qué diferencia hay entre dar de baja los suministros y no tener la instalación?
A la hora de vender una vivienda sin luz ni agua, existen dos escenarios distintos:
Vivienda con suministros dados de baja
En este caso, la vivienda sí dispone de instalaciones eléctricas y de fontanería, pero el contrato con la compañía suministradora se ha cancelado. Es una situación habitual en pisos vacíos o segundas residencias.
Aquí, la compraventa no presenta grandes complicaciones. El comprador podrá solicitar el alta de los suministros una vez sea propietario.
Vivienda sin instalaciones o con instalaciones antiguas
Esta situación es más delicada. Se trata de inmuebles antiguos, casas rurales en terrenos no urbanizables, edificaciones sin legalizar o viviendas que necesitan una reforma profunda para poder tener luz y agua.
En estos casos, no basta con pedir un alta de suministros. Es necesario adaptar o instalar de nuevo las redes de electricidad y agua, y cumplir con la normativa técnica y urbanística vigente. Esto puede afectar a la habitabilidad del inmueble y a la financiación de la compra.
¿Se puede comprar una obra nueva sin suministros dados de alta?
En el mercado de segunda mano es relativamente frecuente vender pisos sin suministros activos. Mientras las instalaciones existan y sean legales, la operación es perfectamente válida. Eso sí, si la vivienda no cumple las condiciones mínimas de habitabilidad, es fundamental que el comprador esté informado en el momento de la compraventa.
Pero no ocurre lo mismo en una vivienda de obra nueva. Para poder venderla como vivienda habitable, el promotor debe haber completado las instalaciones básicas y disponer de la documentación necesaria para contratar los suministros.
¿Es obligatorio dar de baja los suministros antes de vender?
No. No es obligatorio dar de baja la luz y el agua para vender una vivienda. En la mayoría de los casos lo más recomendable es realizar un cambio de titularidad de los contratos una vez se ha firmado la compraventa.
De hecho, mantener los suministros activos hasta la venta suele ser la opción más común, ya que permite al comprador comprobar el estado real de la vivienda durante las visitas.